Hace unos días vi en Instagram unas ilustraciones de Katrine Quorning (@girl.in.a.bottle) con las que no pude evitar echarme a llorar. Es muy difícil ser hijo/a de un padre o una madre alcohólica, pero sobre todo lo es más en en estas fechas, en Navidad.

Además de las ilustraciones que vi, que voy a ir compartiendo por aquí, últimamente me han escrito personas que también tienen un padre o una madre alcohólica y en sus emails me comentaban que temían la llegada de estas fechas. Pensando en todo esto me pareció interesante hablar de este tema por aquí, de como es la navidad con una madre alcohólica. Perdonad si en algún momento resulto algo bestia, es un tema que me duele. Me horroriza pensar en esa niña. Una niña que quería vivir las Navidades con la ilusión y fantasía con la que deben vivirla todos los niños, y a la que estas fechas solo le traían más sentimientos de soledad y de sentir que tenía muy mala suerte.

Vela de adviento de navidad. Ilustración de Katrine Quorning relacionada con pasar la navidad con una madre alcóholica. La imagen dice: Algunos cuentas los días con ilusión, otros los temen.

Ya es muy dificil en el día a día ser hija de una persona alcohólica, pero creo que durante estas fechas cuesta mucho más. Nos pintan las navidades como algo alegre, familiar, de ilusión, fantasía…, pero para muchos no es así. Y como suele pasar cuando sé esta mal, en vez de pensar que mucha gente esta igual o peor, pensamos y nos comparamos con la gente que no lo esta. Esto nos hace sentir envidia, pena, rabia y una sensación de soledad brutal.

Mentiría si dijera que todas mis Navidades han sido malas. Cuando mi abuela vivía recuerdo con cariño esperar a que viniera junto con el abuelo y el tio a cenar en Nochebuena, o ir a recoger los juguetes que nos dejaban en su casa los Reyes Magos. En esa época ya era consciente de que mi madre tenía un problema con el alcohol, pero todavía no pesaba tanto. Lo malo vino tras el fallecimiento de mi abuela. Además falleció durante unas navidades, así que ya os podéis imaginar el peso que tuvo y tendría durante el resto de años.

A partir de entonces las navidades pasaron a ser una auténtica mierda. Si hubiera sido por mi madre, no hubieramos tenido más celebraciones, pero a su pareja le encantaban. Cuando más se acercaba la fecha, más bebía mi madre y más broncas y discusiones había en casa. Podíamos pasar de los gritos, insultos y lloros, a sentarnos en la mesa intentando aparentar que nos apetecía estar ahí.

Ilustración de Katrine Quorning. Se ve que es Navidad y hay un niño triste en la mesa con sus dos padres bebiendo alcohol. Pone: "está comenzando a parecerse mucho a la Navidad"

¿Sabéis lo que jode que tu madre esconda el alcohol por casa y en navidad, por las fechas y la maldita tradición, veas cómo se van vaciando las botellas encima de la mesa?, ¿o que se brinde delante de tus narices con esa sustancia que tanto daño os hace, y que encima sientas que tienes que aparentar que no pasa nada?
Si lo habéis vivido seguro que también queríais estampar la botella en el suelo, pegar cuatro gritos y salir corriendo de allí. ¿Por qué no lo hacía? Porque me sentía con la obligación de no estropear más el día, sentía que había costado llegar hasta allí para que ahora fuera yo la que la liara. Y aunque en ese momento yo estaba rabiosa viendo que estaban bebiendo delante mía, al menos no había gritos ni lloros como unos minutos antes. Luego vendrían otra vez, pero al menos en ese momento no los había.

Recuerdo que unas navidades me regalaron una cámara. Yo estaba encantada con ella y nos hicimos una foto en familia. Creo que es la única y última foto que nos hicimos. No me apetece mucho verla, pero sé que aún la tengo y sé donde esta. Imaginad la ilusión que tenía que tener con la cámara para que después de cenar habiendo alcohol de por medio, quisiera que nos hicieramos una foto todos juntos. ¿Sabéis cómo acabo la noche? Cuando pasaron a tener los efectos malos del alcohol y empezaron a discutir, a gritar, a venir a decirme cosas; se me ocurrió la fantástica idea de grabarlos en vídeo diciéndoles que así mañana verían que esto era una vergüenza y que no podian seguir así.

Ilustración de Katrine Quorning relacionada con pasar la navidad con una madre alcóholica.

¿Sabéis como acabo el asunto? Yo grabándome en vídeo la cara, en un estado que ya os podéis imaginar, porque la pareja de mi madre me había dado con la cámara mientras les grababa para que dejara de hacerlo. Al darme la cámara en la cara, me hizo un corte en la barbilla que estaba sangrando. Recuerdo como si fuera ayer que la idea al grabarme era enseñarsela a mi padre para que viera lo que estaba pasando en casa. Además, mientras me grababa, se oían por detrás los insultos que me estaban dedicando tanto mi madre como su pareja. En ese momento mi padre no estaba muy presente en mi vida y apenas tenía relación con él, así que no hice nada con ese vídeo. Acabé borrándolo años después cuando me encontré con él, era demasiado tenerlo guardado.

No quiero explayarme más y la verdad es que tampoco me apetece. Hablar de esto me despierta muchos sentimientos y algunos todavía duelen. Pero poco a poco.

En mi círculo más cercano dicen que soy el Grinch, que para quién no lo sepa es un personaje de ficción que odia todo lo relacionado con la navidad. No voy a negarlo porque es verdad, no me gustan estas fechas. Me despiertan muchos recuerdos y echo mucho en falta a los que ya no están conmigo. Pero no pasa nada, son cuatro días contados. Y aunque el pasado me persigue, porque al final ha sido casi toda mi vida y no puedo pretender cambiarlo en dos segundos, sé y soy consciente de que las Navidades ya no son lo que eran. Quizá me falte mucha gente y aún tenga mucho que trabajar en mi y en lo que he vivido, pero al menos ahora estoy tranquila.

Ilustración de Katrine Quorning. Sale un niño escribiendo su carta a Santa Klaus. En la parte superior de la imagen pone: Santa, este es mi único deseo este año...
Y en la carta está escribiendo: "Querido Santa, ¿podríamos saltarnos la Navidad este año?

Si pasas estas navidades con una madre alcohólica…

¡Paciencia! Mucha paciencia y mucho ánimo. Va a ser duro, porque lo va a ser, pero al final todo pasa. Si tienes ocasión de salir de allí, sal. Sé que es muy difícil porque he pasado por lo mismo, pero no te sientas culpable, o al menos no te fustigues mucho, por no pasar las navidades con tu madre. Prioriza tu salud mental, tu tranquilidad.

Si aún así vas a pasarlas con ella y la cosa esta fea, intenta estar lo mínimo y necesario. A mi me ayudaba a desconectar un poco el ponerme con el ordenador o ver una película.

Sea lo que sea cuídate mucho. Y si necesitas hablar, no te olvides del grupo de Instagram.

Y no me enrollo más.
Un fuerte abrazo,
Aitana

PD: Aunque me siento totalmente reflejada y parece que estan hechas para mi historia, las ilustraciones son de Katrine Quorning. Podéis encontrarla en Instagram como @girl.in.a.bottle

4 comentarios en Navidad con una madre alcohólica

  1. Hola Aitana, tu post realmente me ha emocionado, poniéndome en tu situación. Quiero felicitarte por tu escrito tan descriptivo y la elección tan acertada de las ilustraciones. Sé sobradamente los problemas que conllevan la codependencia, los he sufrido, pero en la parte contraria, como adicto. En mi caso, lo que más me dolía era precisamente el dolor que causaba a mis seres queridos, aún así, seguía consumiendo. Así es la enfermedad, el miedo y el vacío que siente el adicto, tan irracional, ilógico e inexplicable.

    Pero quiero lanzar un mensaje de esperanza, vencí a mi adicción y de ese modo, recuperé a mi familia. No soy un superheroe, si yo pude, mucha otra gente puede hacerlo. De las heridas del pasado… pues verás… mejor centrarse en el ahora.

    Te deseo muy buenas fiestas, llenas de perdón y de ilusión por vivir con pasión cada momento de tu vida.

    • Gracias a ti por leerme y dejarme este mensaje tan lleno de valentía y esperanza 🙂

      Muy felices fiestas también para ti!

      Un abrazo enorme

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