Hoy quiero hablar de una realidad de la que apenas se habla y que por desgracia afecta a más personas de las que creemos: el maltrato a hijos de personas alcohólicas. Aunque me resulta muy duro hablar de esto y ponerle nombre, creo que es necesario hacerlo para visibilizar esta situación.
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Una realidad invisible
La adicción a alguna sustancia puede estar detrás de muchos casos de maltrato a menores. Es probable, que una gran mayoría dé por hecho que estas sustancias son drogas como la cocaína o heroína, pero seguro que pocos piensan en el alcohol. La realidad es que el alcohol es de las drogas más fáciles de conseguir, y más económicas, pero debido a su normalización pocos piensan en ella cuando se habla de adicción a sustancias o simplemente de drogas. Todo esto hace que haya mucha población afectada por esta adicción pero que se hable menos de ello y que se viva más como un tema tabú. El vivir esta enfermedad como un tema tabú afecta tanto a los propios enfermos como a las personas que les rodean, y tanto para unos como para otros, hace que no se hable de ello ni de las consecuencias que conlleva.
Hoy quiero hablar de una de las consecuencias que sufrimos la mayoría de los hijos que nos hemos criado con una madre o padre alcohólico, y es el maltrato tanto psicológico como físico que nos proporcionan nuestros padres debido a su enfermedad. Esto es algo que nos cuesta mucho asumir y verbalizar, pero creo que es necesario hacerlo para visibilizar esta realidad. También para que personas que están pasando, o han pasado por ello, se sientan menos solas y sepan que por desgracia es algo habitual en estas situaciones.
El maltrato a hijos de personas alcohólicas
A mí me costó muchísimo hablar de esto…, y mucho más ponerle nombre y decirlo en alto. Viéndolo con distancia he sido consciente de que en mi casa ocurrían cosas que no deberían haber ocurrido, cosas que se engloban dentro del significado de la palabra «maltrato«. Esto por desgracia se daba de forma psicológica: insultándome, metiéndose conmigo y con mi físico, no dejándome estudiar, metiéndose con todos mis amigos y familia, culpándome de cosas de las que ahora sé que no tenia la culpa, y un largo etcétera con el que no terminaría nunca. Pero además de un maltrato psicológico, también se daba de forma física.
Cuando mi madre bebía y quería enfrentarse a alguien, hacía todo lo que podía hasta conseguirlo. Esto también significaba venir a empujarme o pegarme si lo veía necesario. Recuerdo situaciones de intentar cerrar la puerta de mi habitación para poder estudiar, y que mi madre como había bebido y quería bronca no me lo permitiese. Esto nos llevaba a un forcejeo con la puerta en la que no era raro que mi madre terminase cogiéndome de los pelos o empujándome con fuerza. También recuerdo un momento en el que mi madre y su pareja estaban muy bebidos diciendo gilipolleces, y yo cogí la cámara para grabarles. Mi intención era enseñarles el vídeo al día siguiente para que ellos mismos vieran los monstruos en que se convertían cuando bebían alcohol. Como no les gustó que estuviese grabando, se pusieron a dar manotazos a la cámara y a mis brazos para que la soltará. En un momento en que tenía la cámara cerca de la cara, le dieron un manotazo y fue a parar fuertemente a mi barbilla haciéndome una raja. Recuerdo ponerme a llorar y enseñarles la herida y como salía sangre, pero les dio absolutamente igual, siguieron con lo que estaban.
La tensión era tal que cuando venía a empujarme o a pegarme, había veces en que yo también acababa haciéndolo. Llegaba un momento en que ya no me podía contener. Si por ejemplo estaba tirándome de los pelos, yo intentaba morderla o empujarla fuertemente para que dejará de hacerlo. O si por ejemplo, estaba abriendo mi puerta una y otra vez para no dejarme estudiar y llegábamos al mundo de forcejear con la puerta, me daba tanta rabia la situación que acaba empujando con todas mis ganas, aunque eso llevará a hacer daño a mi madre. Todas estas cosas, al día siguiente me mataban por dentro, sentía que sólo yo era la que lo había hecho mal. Mi madre siempre decía que por vivir en su casa tenía derecho a decir y a hacer todo lo que hacía, y en ese momento me lo creía. Con el tiempo sé que no, que yo no tenía la culpa de la situación. Ni tenía la culpa ni me merecía todo eso, por mucho que viviera en su casa.
El problema de la normalización
Cuando vives todo esto desde pequeña, hay ciertos comportamientos o situaciones que normalizas, que crees que son así. Yo de verdad me creía que por vivir en casa de mi madre, ella tenía derecho a hacer todo lo que hacía. Sentía que ella me estaba dando cobijo y comida, y como en mi caso mi padre no estaba tan presente en mi vida, sentía que al menos ella si estaba ahí. Con el paso del tiempo y trabajando mucho en terapia, ahora sé que no, que yo no tenía la culpa de la situación ni me la merecía.
Al igual que normalizamos los comportamientos o situaciones que ocurren en casa, también normalizamos la violencia que tenemos allí. Por ejemplo cuando me fui a vivir con mi pareja ya después de que falleciera mamá, como estaba tan acostumbrada a que en casa hubiera broncas, gritos y peleas día si día también, yo buscaba ese mismo nivel de violencia. Es verdad que estaba inmersa en una situación bastante complicada que me tenía muy mal, pero no sabía discutir sin acabar a gritos o dando golpes a la pared o a las cosas que tenía cerca, no sabia hacerlo. Gracias al trabajo en terapia y al vivir dentro de un ambiente sano, es algo que por suerte he dejado atrás, pero me costó mucho verlo y darme cuenta de que no era lo normal.
No tienes la culpa ni te mereces esto
A raíz de la publicación de este episodio del podcast, sois muchas las hijas de personas alcohólicas que me habéis escrito contándome vuestra situación y dándome las gracias por hablar de esto. Si tu también estas en una situación parecida, por favor busca ayuda. Mi intención al hablar de esto es visibilizar esta realidad, y sobre todo que personas que estén pasando por ello no hagan como hacía yo, que era callarme todo y hacer que no pasaba nada.
Vivir esto en silencio nos mata, y nos hace tener que crearnos un personaje que vive una vida totalmente contraria a la que de verdad vivimos, pero esto no es real. La realidad es que tienes una situación muy complicada en casa que no depende de ti y que puede afectarte para siempre. Lo que si que depende de ti es cuidarte y darte prioridad. Así que por favor si algo de este post te chirría, si te sientes identificada/o con algo de lo que he contado, busca ayuda. Cuéntaselo a alguien que tengas cerca, acude a la trabajadora social para ver si hay recursos disponibles, busca grupos de apoyo de familiares de personas alcohólicas, acude a terapia… sea lo que sea, haz algo, porque no hacer nada no te va ayudar. Al principio será difícil, pero ya verás que con el paso del tiempo sabrás que hiciste lo mejor.
No me quiero enrollar mucho más, que ya lo he hecho demasiado xD.
Un abrazo enorme ❤
