¿Tu madre tiene un problema con el alcohol y no sabes muy bien que hacer? Hoy quiero daros unos pequeños y humildes consejos que me hubiera gustado saber cuando fui consciente de la enfermedad de mi madre.

Casi todas las semanas recibo emails de personas que están pasando por una situación parecida a la que yo viví. La mayoría de las veces son casos muy similares: una madre que consume alcohol y una hija que no sabe que hacer. La situación cada vez es más complicada y solo es conocida dentro de casa.

El otro día respondiendo uno de estos emails me di cuenta de que al final casi siempre respondo lo mismo. Por ello, me ha parecido buena idea hacer una entrada con los consejos que doy, y que me gustaría haber sabido desde que fui consciente de la enfermedad de mi madre.

Quiero remarcar que cuando somos conscientes, o cuando empezamos a serlo, de que alguno de nuestros padres tiene un problema con el alcohol, pasamos por distintas etapas. Muchas veces he hablado con alguna de vosotras y al no estar en el mismo momento, muchas de las cosas que os he comentado os han parecido imposibles; bien porque todavía estáis en la fase de vivirlo de puertas hacía dentro de casa, bien porque sentís que hablar con alguien es traicionar a vuestra madre, porque creéis que es algo pasajero, etc.

También quiero dejar claro que en todo momento es mi opinión, que parte de mi experiencia como hija de persona alcohólica. No soy psicóloga ni psiquiatra, ni estoy especializada en adicciones, solo es mi opinión.

Y por supuesto, os invito a que en los comentarios me deis la vuestra o me ayudéis a ampliar esta lista de consejos. Quizá entre todos podamos poner aquellos que nos son, o fueron, útiles y podamos ayudar un poco a quién está pasando por esta situación.

tu madre tiene un problema con el alcohol


Consejos si tu madre tiene un problema con el alcohol

Pese a que estos consejos pueden ser útiles en caso de que tu madre o tu padre consuma alcohol, como mi experiencia ha sido con mi madre y por no repetir constantemente “madre y padre”, he escrito la entrada dirigiéndome en todo momento a las madres.

  1. No es tu culpa que tu madre beba.
  2. Si tu madre no quiere, no va a dejar de beber.
  3. Si tiras el alcohol, tu madre comprará más.
  4. El alcoholismo es una enfermedad.
  5. No te enfrentes a ella cuando haya bebido.
  6. Si quiere ayuda, ofrécesela.
  7. ¡Cuídate mucho!

1- No es tu culpa que tu madre beba

Creo que este debe ser el primer consejo que se debería dar siempre que queramos apoyar a alguien en esta situación. La mayoría de hijos de personas alcohólicas pasamos por una fase en que nos sentimos culpables de que nuestra madre beba. Creemos que nosotros hemos originado el problema o que la solución está en nuestras manos, y para nada es así. En mi caso, mi madre cuando bebía tendía a echarnos en cara que ella bebía alcohol por nuestra culpa, porque habíamos nacido, porque nos habíamos portado mal… Y todo esto, cuando lo escuchas un día si y otro también, y durante años, te lo acabas creyendo.
Pero esto no es así, no tenemos culpa de nada. Mi madre era una persona enferma, con una enfermedad complicada y que en muchos casos es muy difícil de asumir. Creo que nos culpaba porque cuando no asumes la responsabilidad de una situación, ves más difícil coger las riendas de la misma y luchar contra ello. Pero bueno, fuera por lo que fuera da igual, lo importante es tener claro que no es nuestra culpa.
(En esta entrada ya hable más detenidamente de la culpabilidad del no culpable).

2- Si tu madre no quiere, no va a dejar de beber.

Creo que este es otro consejo importante. Yo lo aprendí cuando tenía aproximadamente 17 años y acudí por primera vez a la psicóloga. Hasta entonces creía que yo podía hacer algo para que mi madre dejara de beber, y no era así. Cuando queremos ayudar a alguien que tiene un problema, es esencial que esa persona este dispuesta a dejarse ayudar. Si esa persona no reconoce el problema o no quiere cambiarlo, no hay nada que se pueda hacer. Creo que aprender esto me ayudó a gestionar un poco la frustración de sentir que hiciera lo que hiciera, la situación no cambiaba. Así que aunque sea duro, es muy importante tenerlo siempre presente.

3- Si tiras el alcohol, tu madre comprará más.

Cuando me escribís, muchos me contáis que vuestra madre esconde el alcohol y que vosotros lo buscáis para tirárselo. Yo hacía lo mismo, ¿y sabéis qué? No sirve para nada. Mi madre escondía el alcohol por toda la casa, en armarios, detrás de los libros, debajo de la cama… y yo iba buscándolo para tirarlo a la basura. Lo único que conseguía haciendo esto era una buena bronca, y que mi madre bajará a comprar más.
No sirve de nada tirarle el alcohol. Si tu madre quiere seguir bebiendo, va a comprar más. Y si se lo vuelves a tirar, probablemente compre más.

4- El alcoholismo es una enfermedad.

No debemos olvidar nunca que el alcoholismo es una enfermedad. Una enfermedad bastante complicada por lo aceptado que está el alcohol en la sociedad, y que en la mayoría de los casos es un tema tabú. La persona alcohólica no bebe porque quiere, bebe porque tiene un problema. Es verdad que puede elegir no beber y luchar contra ello. Pero esto implica reconocer la enfermedad, asumir que se tiene un problema y poner mucha mucha fuerza de voluntad en solucionarlo. Y esto muchas veces, por las circunstancias que rodean a la persona, en todos los ámbitos, es muy difícil. Así que no olvidemos que el alcoholismo es una enfermedad.

5- No te enfrentes a ella cuando haya bebido.

Sé que es muy muy difícil porque lo he vivido, pero no sirve de nada enfrentarse a una persona alcohólica. Si tu madre ha bebido y cualquier excusa es buena para empezar una discusión, intenta no enfrentarte a ella. No va a servir para nada. No intentes hacerle razonar, por desgracia en ese momento no lo va a hacer, y probablemente use todo lo que pueda para hacerte daño. Mi consejo es que intentes irte a dar una vuelta, o que te centres en otra cosa. Pero soy consciente de que esto es muy difícil. Yo intentaba escuchar música o ignorarla, pero mi madre no paraba hasta que le hacía caso, y la mayoría de las veces la situación acababa en gritos y discusión.

6- Si quiere ayuda, ofrécesela.

Por supuesto este consejo es siempre y cuando quieras, y te veas con fuerza para ello. Déjale claro a tu madre, cuando se encuentre bien, que si quiere dejar de beber vas a estar ahí para apoyar su decisión y ayudarle en lo que puedas. Y si alguna vez va a pedirte ayuda, infórmate y hablale de alguna asociación que tengáis cerca, de la opción de acudir a su médico de cabecera… Y si quieres, ofrécete como acompañante.

7- ¡Cuídate mucho!

Iba a poner este consejo el primero porque quizá es el más importante, pero en mis emails siempre lo pongo al final para remarcar su importancia.
Convivir con una persona alcohólica es muy muy difícil, y si ella no quiere, poco podemos hacer. Pero algo que si que podemos hacer y me parece esencial, es cuidarnos a nosotros mismos. Habla de ello, no dejes que sea un tema tabú. Una vez lo hagas, te sorprenderá la cantidad de personas que están pasando por algo similar. Cuéntaselo a algún familiar, amigo, pareja… Alguien con quién te sientas cómodo y sepas que está ahí.

Si sientes que lo necesitas, busca ayuda. Acude a alguna asociación, al psicólogo, a tu médico de cabecera… No esperes a que la situación sea más complicada y te destroce del todo.

Y si puedes, toma distancia. Sé que esto es muy duro, y os lo dice alguien que no fue capaz de salir de ahí. Pero si tienes medios o la oportunidad, no te quedes en casa. No te quedes allí pensando que con ello vas a solucionar el problema. Por desgracia no es así. Es tu madre y la adoras pero si ella no quiere poner de su parte, no hay nada que podamos hacer.
Aunque estes fuera también va a ser duro, eso tenlo claro, pero al menos podrás crear un espacio más tranquilo, sin gritos, sin insultos, sin discusiones por cualquier motivo…


Estos son los consejos que doy a las personas que me escriben y los que me hubieran gustado que me dieran cuando fui consciente de la enfermedad de mi madre. Si tú también estás pasando por algo similar, o has pasado, y crees que falta alguno, te invito a que lo compartas conmigo en los comentarios. Entre todos podemos ayudar a hacer un poquito más fácil esta difícil situación a las personas que la viven.

Un fuerte abrazo,
Aitana

Fotografía Give me a hand, por followtheseinstructions

4 comentarios en Que hacer si tu madre tiene un problema con el alcohol

  1. He estado echando un vistazo a varios de tus textos y se me parte el alma leyendo lo que habéis tenido que sobrellevar durante años. Reconozco las dudas, el malestar, la inseguridad y la culpabilidad que desprenden tus letras, porque mis padres también bebían, cada vez más conforme yo iba haciéndome mayor (soy hijo único) y ellos tenían más libertad y menos cosas que hacer. Lo que empezó con alguna lata de cerveza o alguna copa de vino o champán terminó con ellos durmiéndose a las tantas de la madrugada de tanto alcohol que portaban en sangre, aunque, eso sí, debido a la edad y a la resaca, al día siguiente no tomaban o tomaban mucho menos.

    Al principio no me molestaba, incluso eran más divertidos cuando iban bebidos. Pero con el tiempo, afectaba a sus vidas y a la mía: apenas cumplían aquello que decían, era cada vez más difícil hacer planes, se olvidaban de conversaciones mantenidas el día anterior, soltaban broncas sin venir a cuento, cambiaban su estado de ánimo con facilidad… En definitiva, pasé unos años con inseguridad y culpabilidad, creyéndome el adalid que los ayudaría a salir del pozo en el que se habían metido, e incluso intenté hacerles frente y les pregunté por qué bebían tanto, cansado de los malabares que tenía que hacer para evitarles y no tener que hablar con ellos cuando arrastraban la lengua al hablar, se movían torpemente o cuando les apestaba el aliento a alcohol, y me pareció que ni siquiera ellos tenían la respuesta.

    Al ir madurando, llegó un momento en el que tuve que dar un paso al frente para empezar a cuidarles un poco, nada importante, solamente ayudarles a encauzar un poco aquello que el alcohol les impedía hacer o encargarse. Un día te das cuenta de que tus padres son personas con sus problemas y debilidades, como todos, y por mucho que sean tus padres y que sean ellos lo que se supone que deben cuidarte, terminas siendo tú el que debes echarles una mano; si quieren y te dejan, claro. Puede que lo dejaran durante un tiempo, cuando me vieron disgustado con ellos, pero la cabra acaba siempre tirando al monte y terminé dejando de meterme en sus vidas, pensando que ya eran mayores, que no podía hacer nada, que ya habían vivido su vida y que ya sabían perfectamente que deberían dejar de beber.

    No sé si será enfermedad o no, pero creo que beber alcohol (o tomar otras drogas) no es el problema, sino un síntoma de que algo no anda del todo bien y, poco a poco, uno va entrando en este mundo, para evadirte, porque te sientes mejor, creyendo tener el control, hasta que va pasando el tiempo y te das cuenta de que no es así y que te cuesta divertirte si no es con una copa en la mano o un cigarrillo en los labios. Entras en un círculo vicioso en el que bebes, te sientes culpable por beber, y la debilidad que muestras por no haber aguantado te impulsan a seguir bebiendo. Llegas a beber (y/o a fumar) para pasar el tiempo, porque no tienes nada mejor que hacer o porque (este es el principal motivo) no quieres hacerlo.

    Lamentablemente, estamos rodeados de sustancias adictivas, algunas de ellas aceptadas por la sociedad: café, azúcar, tabaco, fármacos, alcohol… De la misma forma que los paquetes de tabaco y sus anuncios avisan de que mata y provoca cáncer, deberían poner avisos en las botellas de alcohol, porque, como dices, socialmente está más aceptado y menos restringido que otras sustancias estupefacientes, cuando la realidad es que no solamente perjudican a aquellos que lo toman, sino también a todos los que les rodean.

    Yo también bebo, hace unos años bebía más que ahora: podía tomar unas cuantas copas de combinados o de vino a diario, a veces incluso sabiendo que tenía que acudir a algún sitio o hacer algo y que no lo haría porque estaría borracho, solo y en mi casa. Cuando no bebo me falta algo: no es lo mismo mirar la televisión, quedar con alguien o cenar sin alcohol que con él; una vez lo dejas entrar es muy difícil salir, pero si lo dejaste entrar en primer lugar es porque algo ya no andaba bien en tu vida, y este es un pensamiento que me alienta a seguir bebiendo, porque pienso que tanto si bebo como si no, tendría los mismos problemas y sueños rotos, porque el problema soy yo, no el alcohol. Es extraño, pero siento placer al hacerme daño.

    Ahora intento beber de forma moderada, eso sí: me he pasado a la cerveza, que dentro de lo malo es lo menos malo y fumo mucho menos. No creo que deje nunca estos vicios.
    Porque también pienso que qué más da, si igualmente un día terminará todo, y qué importa vivir unos años más o unos años menos; al menos no tengo ningún hijo al que perjudique con mi insalubre estilo de vida.

    Siento que el comentario haya quedado tan largo, pero me he sentido tan identificado que necesitaba compartir estos pensamientos.

    Un saludo.

    • Hola Pepe,

      Muchísimas gracias por pararte a compartir tus pensamientos, y por dejarme/nos hacer un pequeño y rápido viaje por tu historia.

      Nos leemos.

      Un fuerte abrazo,
      Aitana

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