El fin de semana pasado estuve en una boda en Córdoba, y aunque pensaba que no beber alcohol iba a hacer que estuviera algo aburrida, la verdad es que me divertí muchísimo y corrobore conmigo misma que no hace falta alcohol para pasarlo bien.

La verdad es que nunca he sido una persona que beba mucho pero siempre ha habido determinados momentos y situaciones en que si que lo hacía. Por ejemplo en las bodas, o cuando iba a alguna discoteca o fiesta, o cuando quedaba de vez en cuando con algún amigo para tomar una copa.

Desde que falleció mamá reconozco que es pensar en alcohol y se me revuelve un poco el estomago… Este verano fui una tarde con varios amigos a tomar algo a una terraza de estas interiores que hay por Madrid. Ya habíamos parado antes a tomar un refresco así que me animé a pedir un mojito por tomar algo distinto. Y joo… la verdad es que no pude ni terminarlo. Quizá os parezca algo exagerado porque además el mojito no es que sepa mucho a alcohol, sabe a azúcar puro y duro, pero no me llegó a entrar…

Desde entonces, aunque tampoco se había dado el momento, decidí que no me apetecía beber alcohol. Es algo que a día de hoy me trae muy malos recuerdos, hace que me aparezcan los miedos de pensar que algún día pueda llegar a depender de esa sustancia, y creo y lo digo por experiencia, que cuando bebo alcohol y no estoy en un buen momento acabo llorando como si se acabará el mundo. Así que no me apetece.

Voy a reconocer, aunque me duele hacerlo porque racionalmente soy consciente de que no es así, pero si que erróneamente creía que el alcohol me ayudaba a dejar de lado mi timidez. Os pongo un ejemplo: me da muchísima vergüenza bailar delante de gente, muchísima. Cuando iba a una discoteca o boda, o se daba la ocasión de hacerlo, hasta que no me había tomado una copa probablemente no me vieran más que mover la cabeza…

Con la cosa de que no estoy en un momento en que este muy animada, ni sociable y de que encima no quiera beber, pensé que en la boda iba a ser la aburrida que estaba casi todo el rato sentada con cara de seta y mirando el móvil, pero la verdad y para mi agrado no fue así. Me lo pase genial, reí muchísimo, baile un montón, hablé con gente que no conocía… Me demostré a mí misma que efectivamente no necesito el alcohol para pasármelo bien ni para dejar de lado mi timidez, al final todo esta en mi cabeza y en el esfuerzo de superarme a mi misma.

Quizá mi reflexión parezca algo inmadura, pero viendo la cantidad de gente a la que le extraña que no bebas en un evento así o a los que utilizan el alcohol para llevar a cabo algo que sin él creen no poder alcanzar, me ha parecido interesante compartir esto por aquí. Creo que no hay ninguna edad ni momento determinado en que el alcohol, u otras sustancias, dejen de usarse de forma social o con la idea de divertirse, de consolarse, de ser capaz…

Sobre todo el alcohol, que todavía a día de hoy, aún habiendo demostrado la cantidad de problemas que derivan de su consumo, es una sustancia que esta totalmente aceptada en nuestra cultura y en nuestro día a día. Incluso hay médicos que por salud recomiendan su consumo diario…

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