Este es un pequeñito fragmento de uno de los diarios que escribía cuando era pequeña. La verdad es que escribir siempre me ha ayudado a desahogarme pero es una sensación algo agridulce el momento en que decido abrir el baúl de los recuerdos y pararme a releerlos. Sobrevivieron al incendio tres cuadernos y la verdad es que los guardo con cariño, pero es inevitable abrirlos y no acordarme de tantas cosas que me gustaría poder olvidar, aún así soy incapaz de deshacerme de ellos, es mi pasado y mi historia y creo que no pasa nada porque este escrita cuando va a estar siempre en mi cabeza.
A veces me pregunto porque tengo tanta mala suerte


