En este episodio quiero reflexionar acerca del cambio de hábitos y de rutina que es necesario hacer cuando se quiere dejar de beber alcohol. ¿Qué hábitos hay que cambiar?, ¿es realmente necesario cambiar de hábitos para dejar de beber alcohol? Os voy a contar mi experiencia con este tema, y alguno de los casos y situaciones que he ido conociendo en todos estos años que llevo con el blog.
Si quieres escuchar el podcast donde hablo de esto puedes hacerlo en cualquiera de las principales plataformas de podcasts (Ivoox, Spotify, Amazon…); o directamente desde aquí:
Antes de empezar a hablar del tema del que trata hoy esta entrada, quiero compartir una bonita iniciativa, que además está muy ligado al tema del que quiero hablar hoy.
Kms contra la droga | Ni un paso atrás
Xavi es un tarraconense que entre otras muchísimas cosas, es un adicto con 7 años de recuperación. En su proceso, le ayudó mucho empezar a salir a correr. Le gustaba y le ayudaba tanto que esta actividad se ha convertido en toda una pasión para él. De esta pasión y de su deseo de ayudar a que otras personas tengan la oportunidad de obtener un apoyo terapéutico y profesional adecuado para salir de la adicción, surge esta bonita iniciativa.
Xavi junto con su compañero y entrenador, van a realizar un raid por el Valle del Draa, en el Sáhara. Y han aprovechado esta aventura para recaudar fondos para la Fundación Hay Salida, que ofrece recuperación terapéutica a adictos sin recursos. Todo el dinero recaudado va a ir íntegro para la Fundación. Si quieres colaborar o compartir su iniciativa, pincha aquí para acceder a la campaña.
¿Hay que cambiar de hábitos para dejar de beber alcohol?
En todo el tiempo que llevo con el blog, he tenido la oportunidad de hablar con muchas personas que están en proceso de dejar de beber alcohol. Muchas de ellas me han comentado lo difícil que se les hace no beber cuando su ocio es ir a un bar o salir de fiesta. En estas ocasiones, desde mi humilde opinión, les he comentado que quizá lo que deberían de hacer es cambiar su forma de ocio y evitar, al menos al principio, el acudir a sitios donde el alcohol está muy presente.
Aunque para muchos quizá esto pueda parecer algo obvio, a otros no les ha sentado muy bien. Ha habido personas que se han molestado con mis palabras, y me han indicado que no iban a hacer eso porque no sé iban a encerrar en casa ni iban a dejar de ver a sus amigos. Y a mi esto me parece un error.
Por mi experiencia como hija de una persona alcohólica, y por todos los casos que he ido conociendo en los diez años que llevo con este blog, creo que si que hay que cambiar ciertos hábitos cuando se quiere dejar de beber alcohol. Por supuesto habrá casos de personas que lo logren sin hacerlo, pero por desgracia creo que son una minoría.
Si tu ocio es irte de copas con tus amigos, es muy dificil seguir haciéndolo cuando eres consciente de que tienes un problema con el alcohol y no quieres beber. Y creo que es muy dificil por varias razones:
- Primero, por reconocerse como una persona alcohólica cuando ves a todo el mundo beber alcohol. ¿Por qué vas a tener tú un problema cuando todo el mundo lo hace?
- Segundo, porque cuando ya has asumido que tienes un problema con el alcohol, es muy probable que no se lo cuentes a nadie, que lo vivas en silencio. Esto lleva a que tu entorno no sepa de tu problema y no pueda ofrecerte ayuda o evitar ciertas situaciones que no te van a ir bien.
- Y tercero, cuando siempre has salido de fiesta y has bebido alcohol las primeras veces que no lo haces te sientes raro, y tienes que tener un motivo muy asentado y asumido para mantenerte firme y no beber.
Mi experiencia como hija de una persona alcohólica
Como ya he contado en muchas ocasiones, mi madre tuvo varios intentos de dejar de beber. En estos intentos era muy evidente que cuando salía de su rutina y cambiaba un poco sus hábitos, conseguía mantenerse sobria durante más tiempo.
Mi madre trabajaba dentro de casa por lo que su día a día, de forma muy resumida, consistía en: limpiar, cocinar, ir a comprar, ver la tele, salir a «pasear» con su pareja y dormir. He puesto pasear entre comillas porque sus paseos consistían en ir a mínimo dos bares del barrio, el paseo simplemente era de uno a otro.
Cuando mi madre se proponía dejar de beber cambiaba bastante cosas de su día a día: quería hacer otros planes, hablar con gente con la que no hablaba casi nada, se empezaba a cuidar y no quería salir sólo para ir a bares, entre otras muchas cosas. Cuanto más tiempo le duraba esta nueva rutina, más tiempo se mantenía sin beber. Por desgracia, esto duraba poco y acababa volviendo a su día a día.
¿Qué hábitos hay que cambiar para dejar de beber?
No soy psicóloga, ni psiquiatra, ni un profesional especializado en adicciones pero por mi experiencia creo que primero hay que cambiar todos esos hábitos que te llevan a consumir.
Si tu ocio es ir a bares y no eres capaz de no beber estando allí, deja de ir a los bares. Ya tendrás tiempo de volver, si es que quieres, pero no te metas en la boca del lobo porque lo más probable es que vuelvas a beber.
Luego haz actividades que te mantengan ocupado, seguro que hay muchas que te llaman la atención y nunca te has animado a probar: pintar, bailar, coser, aprender a hacer algo nuevo, leer…
También anímate a empezar a hacer deporte, ya sea correr, bailar o salir simplemente dar un paseo. Intenta hacerlo todos los días o varias veces en semana.
Y por supuesto, y muy importante, pide ayuda. Acude a tu médico de cabecera o a alguna asociación. Salir de esto solo puede ser muy dificil, es mucho mejor hacerlo acompañado de otras personas que están en el mismo proceso o que hayan pasado por él. Si me lees y estás pasando actualmente por esto, ¡mucho ánimo! ❤ Del alcohol se sale, cuesta, pero se sale.

Buenos días, soy hijo de un alcohólico con 20 años de recuperación, y tanto el como yo, siempre valoramos los cambios de hábitos y realizarlos con personas del entorno de la rehabilitación, dentro de las asociaciones dedicas al prevenir y rehabilitar hacer actividades de grupo
¡Muchas gracias por tu comentario, Raúl! 🙂
Un abrazo,
Aitana
Buenos días. A mí personalmente en un principio lo de cambiar hábitos no me funcionó. Más tarde, tampoco. La razón era y es obvia: bebía solo. Lo que sí me valió y mucho fue el cambio de mentalidad, que, junto con serenidad, sí que me valió mucho. Ese cambio de mentalidad consistió en romper con todo lo que se cree y se sabe del alcohol. Dejé todo eso a un lado. Y la razón era muy simple; daba igual todo porque el problema no era el alcohol en sí. Era yo. Quien tenía el problema era yo. Quién tenía que poner solución era yo. Quién asistía a sesiones individuales y grupales era yo. Todo apuntaba a mí. No a la sustancia, ni a la normalización, ni a la aceptación, ni a la sociabilización, ni tampoco a lo que llamamos «presión social». Es pura e interiormente mío. Lo demás daba todo igual. TODO ERA YO: PROBLEMA Y SOLUCIÓN. Cómo lo solucioné? Quizás fue una mezcla de varias cosas o cúmulo de consecuencias negativas. El caso es que un buen día, después de haber bebido días anteriores y estar bebiendo en ese momento, supongo que llegó «el momento». Algo en mí me dijo que SE ACABÓ. Tal cual. Como María Jiménez. A partir de ahí empecé a ver muchas cosas claras con respecto a mí. Fue parecido a los relatos que cuentan las personas que dicen estar a punto de morir que ven «su vida pasar muy rápido». Más o menos igual. Yo nunca me he reconocido como alcohólico ni como enfermo ni como enfermo alcohólico o como se quiera llamar. Pero sí he reconocido que estaba donde estaba por pasarme tres pueblos con el consumo de alcohol. Que anduve mal y acabé mal. Es lógico, no? El caso es que esa forma de sobrellevarlo no me estigmatizó con eso que se dice que «es para toda la vida». Por ahí no pasé. Afronté que es un problema mío y ya está. Eso no implica que hubiera momentos duros. Claro que los hubo. Pero fue curioso que no fue por dejar de beber en sí. Siempre he creído que el problema del alcohol es más «interno» que de fuera, del exterior. Precisamente porque el que acudía a sesiones y terapias era yo. No era el alcohol, ni la sociedad, ni las empresas que venden el alcohol y los políticos. Era yo. Siempre era yo y todo apuntaba a mí. Y lo que trabajé no fue dejar de beber y lograr la abstinencia. Trabajé mi interior. Que eso es realmente lo duro. Es ahí donde está la raíz del problema. Creo que llevo más o menos un año y pico que no he vuelto a beber. Creo que no lo haga. Ya no. Porque me he negado a ser un negocio por ese tema. Lo seré en otros pero en ese ya no. Y de forma rotunda. Aprovechando que este blog se llama «Lo que nadie te cuenta del alcohol», aprovecho la ocasión para comentar que también me sirvió, y mucho, el reconocer que no sólo había hecho el tonto. También fui gili**llas y un imbécil. Me resultó mucho más fácil y menos dramático reconocer eso que la etiqueta de alcohólico. Respeto la etiqueta y la denominación pero sinceramente no la comparto. Lleva una carga emocional muy grande, y elegí y decidir no llevar eso de por vida para hacerlo crónico. Ni hablar.
El proceso no ha sido fácil. Claro que no. Fue duro. Muy duro. En ese proceso tuve claro dos cosas: o lo cronifico de por vida para irlo llevando y así demostrar que efectivamente es así, o, que fuese menos tiempo en duración pero con más intensidad. Opté por lo segundo. Fueron cerca de tres-cuatro meses muy muy duros. Como digo, me trabajé yo, mi cabeza, mi interior, mis debilidades. En ellas fue curioso que encontré la fortaleza. Me apoyaba en, como yo digo, y perdón por la expresión, mis mierdas para hacerme más fuerte. Y funcionó!!!! Todo lo llevé con serenidad para que no me afectase más de lo necesario. Y afectar claro que afecta. Cómo no va a afectar cuando te das cuenta que el problema soy yo y no la sustancia ni la sociedad ni lo «de fuera». Ni los malos y duros días. Ni siquiera el que mi padre lo hubiese sido. Ni mis ambientes más cercanos. El responsable de pasarme tres pueblos fui yo. El autor de las movidas en las que me metí fui yo. Todo era yo y eso es duro de asimilar pero hay que pasar por ello si se quiere salir DE VERDAD. Yo elegí y decidí pasar por ello. Y hasta daba gracias por pasarlo tan mal porque sabía perfectamente que eso no iba a durar toda la vida.
Y cómo lo estoy llevando ahora? Sinceramente, desde la humildad, sin aires de seguridad y confianza grandes, sin soberbia ni prepotencia, lo llevo francamente bien. He estado mucho tiempo dándome asco a mí mismo y por ahí ya es que no contemplo volver a pasar. Aparte que el trabajo que he realizado no era para eso. No era para ver si con el tiempo «lo puedo controlar». Para algo bueno tiene que valer los errores cometidos, no? Y así lo estoy llevando. No tengo una vida de color de rosa. No tengo trabajo ni dinero. Puede que incluso hasta no sea feliz. Pero una cosa si está clara ya: no pienso emplear mi tiempo en volver a destrozarme la vida más de lo que ya he hecho. No pienso darme más asco al menos en ese tema. No quiero volver a ser un negocio en ese tema. No quiero, me niego, a ser mi propio enemigo en ese tema.
Siempre que no sea tarde, de esto se sale. Es duro por el trabajo interior que hay que hacer. Pero es inevitable pasar por ello si DE VERDAD se quiere salir.
Y por último aprovecho la ocasión para ponerme a disposición de quién lea esto que si sabe o está haciendo algún estudio de investigación sobre cómo se está saliendo de esta situación, o conoce a alguien que está interesado en investigarlo, me gustaría colaborar y contar mi experiencia. En público no estoy muy acostumbrado a hacerlo, pero si se trata de responder a preguntas, estoy encantado siempre y cuando ese estudio no sea para fines estadísticos. Mi colaboración sería para un estudio de investigación, no de números. Y lo haría por correo electrónico ya que soy de León capital y sería mucha casualidad o coincidencia que surgiera algo. En cualquier caso estaría dispuesto a colaborar y con mucho gusto sea donde sea.
Para no dejar datos por el tema de la privacidad y la seguridad, sí puedo decir que me llamo Javier, tengo 52 años, y soy de León. A través de este canal en Youtube, si alguna persona comenta estos tres datos para ese estudio, ya miramos las formas de ponernos en contacto y ver cómo y qué se puede hacer. Mi intención no es aconsejar porque creo que soy el menos indicado y porque es muy fácil «a toro pasado» como se suele decir. Pero mi colaboración la tiene para ver cómo se puede afrontar esto. Qué se puede hacer y de qué manera. Y sobre todo, sobre todo, hacer, digamos, honor, a este blog en el sentido de contar «lo que nadie te cuenta no se atreve» del alcohol. Que precisamente eso es lo que puede valer para salir mejor de la situación y hacer que sea menos traumática de lo que se pinta y, de lo que de alguna manera se quiere, que así sea para tenernos «victimizados» de por vida. Hay que desterrar eso. Si queremos dejar de lamentarnos, de quejarnos, de compadecernos…. tenemos que romper, DEFINITIVAMENTE, con ese lastre y con esas creencias inculcadas de fuera y de dentro de nosotros mismos. Cuando todo esto se tiene claro te das cuenta de la realidad de la frase que el peor enemigo es uno mismo. Y que la lucha no es por la sustancia, ni por dejar de beber ni por la abstinencia. Es por y para uno. Gracias por dar la oportunidad de poder expresarse libremente en los comentarios. Ha sido un placer colaborar y espero, me gustaría, poder hacerlo en un día no tan lejano….. Gracias. Un saludo.