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“Lo he superado”

"Bebiendose la vida" programa equipo ed

El pasado jueves la televisión pública vasca en su programa “Equipo ED”, emitió un reportaje en el que personas con algún tipo de adicción o fobia cuentan como es y ha sido su vida, y como esta siendo el proceso de superación. Drogadicción, ludopatía, alcoholismo… son algunos de los temas de los que trata el reportaje, en él además, la psicóloga Patricia Calero y el psiquiatra Juan Bosco Anguiano arrojan luz sobre esta realidad y hablan de la forma de tratar estas enfermedades.

“Bebiéndose la vida” es la parte del reportaje dedicado a Itxaco y Andoni. Dos alcohólicos que actualmente participan en el programa de  Alcohólicos Anónimos. 


La historia que cuentan es dura, hospitalizaciones, enfermedades que surgen a raíz del consumo del alcohol, intentos de suicidio, mala relación con la familia y amigos, accidentes…

Si no lo habéis visto os invito a hacerlo, es duro pero refleja la realidad de primera mano.

En próximas entradas quiero recoger los testimonios de los profesionales que aparecen en el reportaje ampliando la información con toda la que recogí durante la carrera sobre esta enfermedad  y con la que he aprendiendo en todos estos años de experiencia.

“Cuando estoy feliz bebo,cuando estoy triste bebo…”

Hoy estaba leyendo el periódico cuando me he encontrado con estas palabras: “Cuando estoy feliz bebo, cuando estoy triste bebo, cuando hay sol, cuando llueve. No bebo solo cuando debo quitarme la borrachera”. Con estas palabras Psy, el cantante coreano creador del famoso “Gangnam Style”, ha confesado su adicción al alcohol.

Cuanto más leo sus palabras mejor forma me parecen de describir esta enfermedad. En el alcoholismo llega un momento en que da igual que las cosas vayan bien o vayan mal, que la persona este nerviosa o tranquila, que se tenga algún problema o no se tenga, al final el cuerpo siempre acaba pidiendo lo mismo: alcohol.

Últimamente estas noticias son bastante frecuentes y a mi no deja de sorprenderme que en todas ellas se haga mención a una infancia dura o a unos padres que quizá no deberían haberlo sido. Cuando pienso en esto es inevitable que se me ponga la piel de gallina pensando que en algún momento mi cuerpo necesite del alcohol para seguir, también pienso en todos los niños de la asociación y no paro de preguntarme si las personas que han tenido una infancia complicada o los que tenemos familiares inmersos en una adicción somos más proclives a padecerla. Sé que hay estudios que demuestran que hay una predisposición genética en el caso del alcoholismo, y la habrá, y sé que también depende de muchísimos otros factores pero aún así no puedo evitar sorprenderme cuando en cada una de estas historias se habla de un pasado similar.

Para mi es una actitud valiente el ser capaz de reconocerlo públicamente, creo que es el primer paso para dejarlo atrás. Creo que si no se asume una enfermedad no se puede luchar contra ella.

Vuelta a las andadas

Hace unos días le decía a un amigo que mi madre llevaba ya un mes y pico sin beber, se lo contaba entre medio sorprendida y medio preocupada ya que hacía bastante que no aguantaba tanto tiempo seguido. Pues si antes lo digo, antes ocurre, ha vuelto a beber. Si, llevaba un mes y pico sin probar gota de alcohol pero ha vuelto a las andadas. Todavía no está bebiendo mucho, pero os aseguro, y las personas que pasen por algo similar sabrán de que estoy hablando, que quienes convivimos con personas con esta enfermedad sabemos con exactitud cuándo se ha tomado una única cerveza.

¿Sabéis que es lo peor de todo esto? Que cuanto más tarda en volver ha hacerlo más estabilizadas estaban las cosas y más ostia contra el suelo nos llevamos cuando vuelve. Debería estar ya acostumbrada, lo sé, pero siempre tienes esa pequeñita esperanza de que esta vez va a ser la última, aunque en el fondo siempre sabes que no es verdad.

Ahora toca volver a armarse de valor, volver a tener muchísima paciencia y  volver a intentar cubrir lo que ella día a día va a ir dejando.

15 días sin beber…

15

Como ya dije en una entrada anterior creo que una de las principales cosas que caracteriza a las personas que padecen o tienen cerca la enfermedad del alcohol es la continua sensación de vivir en una noria, siempre dando vueltas y vueltas… En esa misma entrada decía que habíamos vuelto a los días de los gritos sin sentidos, de pasar del sofá a la cama, de faltar a las citas del médico,etcétera. Si hace quince días estábamos en la parte baja de la noria, casi rozando el suelo, en la actualidad nos encontramos en uno de los puntos altos, lleva dos semanas sin beber.

Calendario

Me alegra muchísimo ver como se esfuerza día a día por no probar una gota de alcohol pero siendo sincera la situación es bastante descolocante.  Su día a día cambia por completo, y por lo tanto también el de las personas que la rodeamos. Sé que puedo sonar algo egoísta diciendo esto, pero cansa, la situación cansa y mucho. La verdad es que intento buscar las palabras con que poder explicarlo pero me cuesta, es algo complicado plasmar por escrito lo que se siente cada vez que hay un punto de inflexión, para bien o para mal, en su enfermedad. Cada uno de estos puntos supone un cambio en mí y en mi día a día.

Cuando era más pequeña estos cambios se notaban a leguas, la gente que me rodeaba podía fácilmente adivinar si mi madre estaba o no bebiendo teniéndome cerca apenas unos minutos. Gracias a la madurez (¡bendita madurez!) y a mi psicóloga  (si, estuve visitando a una psicóloga cerca de dos años, pero este es un tema que tocaré más adelante), conseguí que estos cambios en mí y en la forma de comportarme no fueran tan drásticos. Hoy en día creo que puedo decir que se llevarlo, no me cambia tanto el carácter y soy capaz de no aislarme en una burbuja cada vez que mi madre recae, pero aún así hay días en que todo se me amontona y paso a convertirme en la misma niña de hace unos años. Siempre he creído que la rutina mata, pero ahora creo que es necesaria. Ojalá sea la última vez que hablo de esto, ojalá mi madre esta vez si fuera fuerte de verdad y lograra alejarse aún más del pozo que la persigue, ojalá…

“A veces me pregunto porque tengo tanta mala suerte”

"A veces me preguntó por que tengo tanta mala suerte"

 

Este es un pequeñito fragmento de uno de los diarios que escribía cuando era pequeña.  La verdad es que escribir siempre me ha ayudado a desahogarme pero es una sensación algo agridulce el momento en que decido abrir el baúl de los recuerdos y pararme a releerlos.  Sobrevivieron al incendio tres cuadernos y la verdad es que los guardo con cariño, pero es inevitable abrirlos y no acordarme de tantas cosas que me gustaría poder olvidar, aún así soy incapaz de deshacerme de ellos, es mi pasado y mi historia y creo que no pasa nada porque este escrita cuando va a estar siempre en mi cabeza.

Volviendo a mirar por encima alguna de las cosas que escribía me resulta algo curioso la cantidad de veces en que menciono a la mala suerte, recuerdo que era una sensación muy típica en mí en esos tiempos. Antes creía en la mala suerte y tenía la sensación de que con ella me estaba tocando la lotería. Creo que todo esto, aparte de debido a la edad, también se originaba al no saber nada de la enfermedad, me limitaba a pensar en que había algo que me tenía manía y no paraba de ponerme las cosas difíciles.

La verdad es que a día de hoy no creo ni en la buena ni en la mala suerte, creo que la “buena suerte” es algo que debemos buscarnos y hacer que ocurra. Es verdad que quizá la vida no nos ponga siempre las cosas en bandeja pero no hay que pensar que nos ocurren cosas malas debido a que tenemos mala suerte, creo que el creer así nos hace no hacer nada y darnos por vencidos desde el primer momento. Las cosas ocurren por que ocurren y cueste lo que cueste hay que enfrentarse a ellas, o al menos intentarlo.

 

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