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15 días sin beber…

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Como ya dije en una entrada anterior creo que una de las principales cosas que caracteriza a las personas que padecen o tienen cerca la enfermedad del alcohol es la continua sensación de vivir en una noria, siempre dando vueltas y vueltas… En esa misma entrada decía que habíamos vuelto a los días de los gritos sin sentidos, de pasar del sofá a la cama, de faltar a las citas del médico,etcétera. Si hace quince días estábamos en la parte baja de la noria, casi rozando el suelo, en la actualidad nos encontramos en uno de los puntos altos, lleva dos semanas sin beber.

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Me alegra muchísimo ver como se esfuerza día a día por no probar una gota de alcohol pero siendo sincera la situación es bastante descolocante.  Su día a día cambia por completo, y por lo tanto también el de las personas que la rodeamos. Sé que puedo sonar algo egoísta diciendo esto, pero cansa, la situación cansa y mucho. La verdad es que intento buscar las palabras con que poder explicarlo pero me cuesta, es algo complicado plasmar por escrito lo que se siente cada vez que hay un punto de inflexión, para bien o para mal, en su enfermedad. Cada uno de estos puntos supone un cambio en mí y en mi día a día.

Cuando era más pequeña estos cambios se notaban a leguas, la gente que me rodeaba podía fácilmente adivinar si mi madre estaba o no bebiendo teniéndome cerca apenas unos minutos. Gracias a la madurez (¡bendita madurez!) y a mi psicóloga  (si, estuve visitando a una psicóloga cerca de dos años, pero este es un tema que tocaré más adelante), conseguí que estos cambios en mí y en la forma de comportarme no fueran tan drásticos. Hoy en día creo que puedo decir que se llevarlo, no me cambia tanto el carácter y soy capaz de no aislarme en una burbuja cada vez que mi madre recae, pero aún así hay días en que todo se me amontona y paso a convertirme en la misma niña de hace unos años. Siempre he creído que la rutina mata, pero ahora creo que es necesaria. Ojalá sea la última vez que hablo de esto, ojalá mi madre esta vez si fuera fuerte de verdad y lograra alejarse aún más del pozo que la persigue, ojalá…

“A veces me pregunto porque tengo tanta mala suerte”

"A veces me preguntó por que tengo tanta mala suerte"

 

Este es un pequeñito fragmento de uno de los diarios que escribía cuando era pequeña.  La verdad es que escribir siempre me ha ayudado a desahogarme pero es una sensación algo agridulce el momento en que decido abrir el baúl de los recuerdos y pararme a releerlos.  Sobrevivieron al incendio tres cuadernos y la verdad es que los guardo con cariño, pero es inevitable abrirlos y no acordarme de tantas cosas que me gustaría poder olvidar, aún así soy incapaz de deshacerme de ellos, es mi pasado y mi historia y creo que no pasa nada porque este escrita cuando va a estar siempre en mi cabeza.

Volviendo a mirar por encima alguna de las cosas que escribía me resulta algo curioso la cantidad de veces en que menciono a la mala suerte, recuerdo que era una sensación muy típica en mí en esos tiempos. Antes creía en la mala suerte y tenía la sensación de que con ella me estaba tocando la lotería. Creo que todo esto, aparte de debido a la edad, también se originaba al no saber nada de la enfermedad, me limitaba a pensar en que había algo que me tenía manía y no paraba de ponerme las cosas difíciles.

La verdad es que a día de hoy no creo ni en la buena ni en la mala suerte, creo que la “buena suerte” es algo que debemos buscarnos y hacer que ocurra. Es verdad que quizá la vida no nos ponga siempre las cosas en bandeja pero no hay que pensar que nos ocurren cosas malas debido a que tenemos mala suerte, creo que el creer así nos hace no hacer nada y darnos por vencidos desde el primer momento. Las cosas ocurren por que ocurren y cueste lo que cueste hay que enfrentarse a ellas, o al menos intentarlo.

 

“Todo lo que no acaba conmigo me hace más fuerte”

Sin título-2Si hay algo que creo que caracteriza a las personas que sufren o conviven con la enfermedad del alcohol es la sensación continua de vivir en una noria, unas veces abajo y otras tantas arriba. Creo que es algo inevitable, cuando la persona que tienes cerca se mantiene sobria la sensación es de estar viviendo un nuevo día, despertarte tranquilo y con más ganas que nunca de comerte el mundo. Es verdad que siempre existe esa antenita que nos hace estar en estado de alerta, pero con el paso de los días va empequeñeciendose para pasar a creer que es algo del pasado. Pero no, parece que el pasado siempre renace y con fuerza.

No sabría decir cuantas veces en mi vida he pasado por estos momentos, lo único que sé es que han sido bastantes más de las que me gustaría. Por desgracia aún sido viajando en esa noria, es verdad que después de todo ya no me lo tomo tan mal como hace unos años, pero aún así son puntos de inflexión algo complicados.

En la actualidad nos encontramos en uno de esos puntos bajos, muy bajos. Ha vuelto a beber, ha vuelto a no ir al médico y a pasarse los días metida en la cama. Después de tanto tiempo aún me siguen flaqueando las fuerzas cuando volvemos a empezar, hay días en que me tiraría de los pelos y gritaría hasta quedarme afónica, pero hay que ser fuerte y demostrar que aún se sigue confiando. Lo más importante es no perder los nervios y no caer en las trampas que pone esta enfermedad, aunque parezca mentira es difícil pero no imposible.

Hay una frase de Nietzsche que me viene a la mente pensando en todo esto: “Todo lo que no acaba conmigo me hace más fuerte“, y claro esta que esto no va a acabar conmigo así que solo queda la opción de hacerse más fuerte.

 

Empezamos…

yoMi nombre es Aitana y nací en Madrid, donde aún resido, hace ya veintitantos años. Siempre quise estudiar algo que me sirviera para ayudar a los demás, y lo logré soy graduada en Trabajo Social. Fueron cuatro años maravillosos en que crecí y aprendí muchísimo tanto profesional como personalmente. Durante el último año tuve la oportunidad de ejercer como tal haciendo las prácticas de la carrera en un hospital. Pese a lo que pueda creer la mayoría para mi fue una experiencia inolvidable, creo que hasta pagaría por volver a trabajar allí. Por desgracia, la situación actual que estamos viviendo hace complicado el que, a día de hoy, pueda ejercer como trabajadora social pero no pierdo la esperanza de poder trabajar algún día en lo que realmente me gusta.

Siempre he tenido claro que aprender nunca esta de más así que al terminar la carrera me metí a un curso de especialista en mediación: ámbitos de actuación y técnicas aplicadas a la resolución de conflictos. Con todo esto se supone que puedo decir que soy trabajadora social y mediadora, aunque mientras tanto hay que ir trabajando en lo que se pueda.

Desde el año 2009 dedico mi tiempo libre, entre otras cosas, a hacer voluntariado con niños que se encuentran en centros de acogida de la Comunidad de Madrid. La verdad es que es una experiencia cansada pero muy gratificante. Es una maravilla poder compartir alguna de mis tardes ayudando a que esos pequeños se olviden un poco de los problemas y la situación que tienen alrededor, creo que no hay nada mejor que verles sonreír.

En cuanto al resto de mí, se podría decir que soy una persona normal. Tengo mis amigos, mi familia, mis días buenos, mis días malos…, vamos como todo el mundo.

Lo que Nadie me Contó del Alcohol es una idea que llevaba bastante tiempo rondándome la cabeza. Como alguno de los que estéis leyéndome yo también convivo con una persona con la enfermedad del alcoholismo, se podría decir que no recuerdo mi vida sin ella. Cuando era más joven buscaba a través de internet personas que estuviesen pasando por lo mismo, pero apenas encontraba nada. Este es el motivo de que me ha animado a escribir un blog, creo y espero que puede servir para ayudar a otras personas que se encuentren en la misma situación, y por que no también para ayudarme a mi misma como forma de desahogo. No quiero monopolizar el blog hablando únicamente de las cosas malas que conlleva esta enfermedad, creo que sería bastante triste así que hablare un poco de todo, de lo que me pasa, de lo que pienso, de lo que me gusta o de lo que no me gusta.

Podría seguir enrollándome más pero creo que es mejor empezar, así que bienvenidos a mi blog.

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