Mi nombre es Aitana y nací en Madrid, donde aún resido, hace ya veintitantos años. Siempre quise estudiar algo que me sirviera para ayudar a los demás, y lo logré soy graduada en Trabajo Social. Fueron cuatro años maravillosos en que crecí y aprendí muchísimo tanto profesional como personalmente. Durante el último año tuve la oportunidad de ejercer como tal haciendo las prácticas de la carrera en un hospital. Pese a lo que pueda creer la mayoría para mi fue una experiencia inolvidable, creo que hasta pagaría por volver a trabajar allí. Por desgracia, la situación actual que estamos viviendo hace complicado el que, a día de hoy, pueda ejercer como trabajadora social pero no pierdo la esperanza de poder trabajar algún día en lo que realmente me gusta.

Siempre he tenido claro que aprender nunca esta de más así que al terminar la carrera me metí a un curso de especialista en mediación: ámbitos de actuación y técnicas aplicadas a la resolución de conflictos. Con todo esto se supone que puedo decir que soy trabajadora social y mediadora, aunque mientras tanto hay que ir trabajando en lo que se pueda.

Desde el año 2009 dedico mi tiempo libre, entre otras cosas, a hacer voluntariado con niños que se encuentran en centros de acogida de la Comunidad de Madrid. La verdad es que es una experiencia cansada pero muy gratificante. Es una maravilla poder compartir alguna de mis tardes ayudando a que esos pequeños se olviden un poco de los problemas y la situación que tienen alrededor, creo que no hay nada mejor que verles sonreír.

En cuanto al resto de mí, se podría decir que soy una persona normal. Tengo mis amigos, mi familia, mis días buenos, mis días malos…, vamos como todo el mundo.

Lo que Nadie me Contó del Alcohol es una idea que llevaba bastante tiempo rondándome la cabeza. Como alguno de los que estéis leyéndome yo también convivo con una persona con la enfermedad del alcoholismo, se podría decir que no recuerdo mi vida sin ella. Cuando era más joven buscaba a través de internet personas que estuviesen pasando por lo mismo, pero apenas encontraba nada. Este es el motivo de que me ha animado a escribir un blog, creo y espero que puede servir para ayudar a otras personas que se encuentren en la misma situación, y por que no también para ayudarme a mi misma como forma de desahogo. No quiero monopolizar el blog hablando únicamente de las cosas malas que conlleva esta enfermedad, creo que sería bastante triste así que hablare un poco de todo, de lo que me pasa, de lo que pienso, de lo que me gusta o de lo que no me gusta.

Podría seguir enrollándome más pero creo que es mejor empezar, así que bienvenidos a mi blog.

 

 

 

Si has llegado hasta aquí probablemente tu también tengas cerca a algún familiar o amigo con problemas de alcoholismo, o quizá tu mismo/a estes padeciendo la enfermedad.  Lo que nadie me contó del alcohol nace de mis vivencias y convivencia con una persona alcohólica, mi madre. Pero antes de seguir hablando del tema, deja que me presente.

¡Hola! Me llamo Aitana y nací en Madrid donde aún resido hace ya veintitantos años. Me encanta pasear, leer y la música. Soy puro nervio aunque en los últimos meses parece que estoy consiguiente estar más tranquila. Siempre quise estudiar una carrera que me llevase a poder ayudar a los demás y lo logré, soy graduada en Trabajo Social por la Universidad Complutense de Madrid, y Especialista en Técnicas y Métodos de Resolución de Conflictos. Aún no he tenido la oportunidad de poder ejercer como tal pero estoy segura de que algún día la tendré 🙂

Desde el año 2009 dedico mi tiempo libre, entre otras cosas, a hacer voluntariado con niños que se encuentran en centros de acogida de la Comunidad de Madrid. La verdad es que es una experiencia cansada pero muy muy gratificante. Es una maravilla poder compartir alguna de mis tardes ayudando a que esos pequeños se olviden un poco de los problemas y la situación que tienen alrededor, creo que no hay nada mejor que verles sonreír.

No sé cuando mi madre empezó a beber pero si sé que me di cuenta rápidamente, aunque no le pude poner nombre hasta que fui algo más mayor y supe lo que era. Cuando tenía aproximadamente doce años, pusieron internet en casa. El llevar la enfermedad de mi madre en silencio me hacía sentir la necesidad de poder hablar con alguien que estuviese pasando por algo similar, por eso buscaba a personas a través de internet. El anónimato me daría la fáci. Este es el motivo por el que me animé a hacer un blog público en el que hablar sobre la enfermedad de mi madre y la convivencia con ella.