“Lo he superado”

"Bebiendose la vida" programa equipo ed

El pasado jueves la televisión pública vasca en su programa “Equipo ED”, emitió un reportaje en el que personas con algún tipo de adicción o fobia cuentan como es y ha sido su vida, y como esta siendo el proceso de superación. Drogadicción, ludopatía, alcoholismo… son algunos de los temas de los que trata el reportaje, en él además, la psicóloga Patricia Calero y el psiquiatra Juan Bosco Anguiano arrojan luz sobre esta realidad y hablan de la forma de tratar estas enfermedades.

“Bebiéndose la vida” es la parte del reportaje dedicado a Itxaco y Andoni. Dos alcohólicos que actualmente participan en el programa de  Alcohólicos Anónimos. 


La historia que cuentan es dura, hospitalizaciones, enfermedades que surgen a raíz del consumo del alcohol, intentos de suicidio, mala relación con la familia y amigos, accidentes…

Si no lo habéis visto os invito a hacerlo, es duro pero refleja la realidad de primera mano.

En próximas entradas quiero recoger los testimonios de los profesionales que aparecen en el reportaje ampliando la información con toda la que recogí durante la carrera sobre esta enfermedad  y con la que he aprendiendo en todos estos años de experiencia.

Bienvenida seas rutina

Se acaban mis vacaciones de verano y la verdad es que, aún que suene raro, me alegro. Sólo ha sido una semana pero tener tanto tiempo libre para pensar estando así no me viene bien. Estas últimas semanas están siendo algo complicadas, tengo tantísimas cosas en la cabeza que soy incapaz de centrarme en una sola y acabo aturullada. A la vuelta al alcohol de mi madre se le han sumado algunas cosas más y mi cabeza es incapaz de asimilar todo. No me paran de decir que tengo que ser fuerte, y se que en el fondo lo soy pero hay veces en que me flaquean tanto las piernas que acabo por tocar el suelo.

Esta mañana he llorado como un bebé, hacia muchísimo tiempo que no lo hacia de esa manera. Lo he hecho en los brazos de quien no debía, o quizá si, pero no he podido evitarlo mi cuerpo pedía a gritos reventar. Por un momento me he vuelto a sentir pequeña de nuevo, me sentía protegida y arropada y la verdad es que es una sensación que llevaba tiempo sin experimentar, a veces tengo la impresión de que intento cuidar tanto de la gente que no me paro a dejar que me cuiden a mí. No lo creo pero si lees esto gracias, pese a todo, gracias por tus palabras y lo más importante, por estar ahí.

Mañana estreno nuevo mes (si, ya se que ya llevamos cuatro días en agosto pero cuando estoy así pierdo hasta la noción del tiempo), y espero que nuevo chip, después de estas últimas semanas lo necesito.

“Cuando estoy feliz bebo,cuando estoy triste bebo…”

Hoy estaba leyendo el periódico cuando me he encontrado con estas palabras: “Cuando estoy feliz bebo, cuando estoy triste bebo, cuando hay sol, cuando llueve. No bebo solo cuando debo quitarme la borrachera”. Con estas palabras Psy, el cantante coreano creador del famoso “Gangnam Style”, ha confesado su adicción al alcohol.

Cuanto más leo sus palabras mejor forma me parecen de describir esta enfermedad. En el alcoholismo llega un momento en que da igual que las cosas vayan bien o vayan mal, que la persona este nerviosa o tranquila, que se tenga algún problema o no se tenga, al final el cuerpo siempre acaba pidiendo lo mismo: alcohol.

Últimamente estas noticias son bastante frecuentes y a mi no deja de sorprenderme que en todas ellas se haga mención a una infancia dura o a unos padres que quizá no deberían haberlo sido. Cuando pienso en esto es inevitable que se me ponga la piel de gallina pensando que en algún momento mi cuerpo necesite del alcohol para seguir, también pienso en todos los niños de la asociación y no paro de preguntarme si las personas que han tenido una infancia complicada o los que tenemos familiares inmersos en una adicción somos más proclives a padecerla. Sé que hay estudios que demuestran que hay una predisposición genética en el caso del alcoholismo, y la habrá, y sé que también depende de muchísimos otros factores pero aún así no puedo evitar sorprenderme cuando en cada una de estas historias se habla de un pasado similar.

Para mi es una actitud valiente el ser capaz de reconocerlo públicamente, creo que es el primer paso para dejarlo atrás. Creo que si no se asume una enfermedad no se puede luchar contra ella.

Vuelta a las andadas

Hace unos días le decía a un amigo que mi madre llevaba ya un mes y pico sin beber, se lo contaba entre medio sorprendida y medio preocupada ya que hacía bastante que no aguantaba tanto tiempo seguido. Pues si antes lo digo, antes ocurre, ha vuelto a beber. Si, llevaba un mes y pico sin probar gota de alcohol pero ha vuelto a las andadas. Todavía no está bebiendo mucho, pero os aseguro, y las personas que pasen por algo similar sabrán de que estoy hablando, que quienes convivimos con personas con esta enfermedad sabemos con exactitud cuándo se ha tomado una única cerveza.

¿Sabéis que es lo peor de todo esto? Que cuanto más tarda en volver ha hacerlo más estabilizadas estaban las cosas y más ostia contra el suelo nos llevamos cuando vuelve. Debería estar ya acostumbrada, lo sé, pero siempre tienes esa pequeñita esperanza de que esta vez va a ser la última, aunque en el fondo siempre sabes que no es verdad.

Ahora toca volver a armarse de valor, volver a tener muchísima paciencia y  volver a intentar cubrir lo que ella día a día va a ir dejando.

Bla bla bla…

Ando algo desaparecida, lo sé. No subía una entrada desde hace casi un par de semanas y ya tocaba. La verdad es que estos días no he desaparecido del todo pues me he dedicado a trastear en el blog, digo trastear por que aparte de cambiarle el formato también me lo cargue entero…  Si, menos mal que dentro de mi cabecita loca aún queda alguna neurona que me hizo hacer antes una copia de seguridad y evito que perdiera las entradas que tengo ya escritas.

Si no he escrito nada antes es por que mis ganas deben estar de vacaciones, llevo algunos días algo tontorrona y ahora mismo me cuesta una barbaridad pararme a hacer casi cualquier cosa. Es de esos momentos en que desearía poder no pensar en nada y encerrarme en una burbuja donde nadie pudiese molestarme. Por suerte, hace ya algún tiempo aprendí que cuando sentimos que las cosas nos ahogan desaparecer alguna vez es necesario pero hacerlo cada vez que nos sintamos hasta arriba es contraproducente, hay veces que cuanto más te encierres en ti mismo más dolor de cabeza acabas teniendo así que esta vez mi cuerpo pedía hacer todo lo contrario, no parar.

Sinceramente no estoy teniendo ningún problema que pueda decir que sea serio pero tengo tantas pequeñas cosas en la cabeza que al final acabo por no tener ninguna, y por lo tanto, no avanzar  (aiii odio estos días y me odio a mi en ellos).

Espero que esta semana mi cabeza me de una tregua, relajarme y disfrutar, que al final lo peor de estos días es no disfrutar de ellos.

 

 

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