¡Vuelven los sábados de niños!

El sábado reanudamos el voluntariado  (¡por fin!)
Tenía muchísimas ganas de ver a los mini mostruitos, saber si había alguno nuevo, quien seguía, quien no… etc. Hay días en que te sacan de quicio pero luego si estas un tiempo sin verlos les echas de menos.
Ellos también nos echaban de menos, solo había que mirarles la carita al vernos aparecer por allí.

Un vistazo rápido…, besos…,abrazos…. ¡y al lío! Me dio algo de pena saber que dos de las niñas que venían el año pasado (mis niñas) ya no vendrán con nosotros este año, han pasado al grupo de “los mayores” así que ahora pasan la tarde con el educador social 🙁

Tras la organización de los niños en los coches pusimos rumbo al plan de la tarde: ¡Tarde de patines!. Estaban encantados. La verdad es que este plan les gusta mucho, a los más peques les llevamos al parque mientras que los más mayores (incluidos los voluntarios) nos ponemos los patines y a patinar.

Algunos ya saben patinar o al menos mantenerse en pie, otros ni eso, así que nos ponemos con los más novatillos a intentar enseñarles al menos a mantener el equilibrio. Tendríais que haber visto a uno de los niños que no había patinado en su vida,el pobre no avanzaba un metro sin caer al suelo, pero el chaval no se daba por vencido, se caía y tal cual volvía a levantarse, y así sucesivamente. Al final logro mantener el equilibrio sobre los patines, estaba muy contento. Además uno de los voluntarios le enseño a atarse los cordones, así que volvió al hogar habiendo aprendido a patinar y a atarse los cordones de las zapatillas. 🙂

La tarde fue bastante bien. Sobre las siete o así merendamos hamburguesas del McDonald con patatas fritas, si ya estaban contentos con el plan imaginaos al ver la bolsa del McDonald.

A las ocho decidimos empezar a recoger, empezaba a hacer un poco de frío y había que devolverlos al hogar.

La verdad es que el inicio del curso se dio bastante bien. Es una pena que este año solo vayamos a tener una salida al mes, cada vez somos menos voluntarios, menos coches… En fin… mejor no comento nada más sobre el tema…

Lo que si que quería comentar, antes de cerrar esta entrada, es que si alguien tiene por casa, o conoce a alguien que tenga por casa patines que se hayan quedado pequeños o ya no se usen (da igual si son de estos ajustables, de línea o de ruedas paralelas), comentadmelo. Los que tenemos para los niños ya están un poco viejos y alguno incluso tiene el cierre o alguna pieza rota :s. Los peques lo agradecerán y nosotros más 🙂

Bla bla bla…

Ayer pensando en el blog me di cuenta de que la mayoría de mis entradas son sobre noticias o artículos publicados en el periódico o en revistas digitales. Me dije a mi misma que no quería convertir esto en un monotema, parecería un sitio bastante triste, aunque al final es lo estoy haciendo. Tengo algunas entradas a la espera de ser terminadas. No es que no tenga tiempo, por que algo si que tengo, pero la verdad es que me esta costando más de lo creía escribir en el blog. Ya hay varias personas que me han comentado que lo leían y reconozco que sabiendo eso me cuesta un pelin más. No me malinterpretéis, me encanta saber que hay algunas personas que pierden unos minutos metiéndose en mi blog y leyendo todo lo que escribo, pero es algo difícil pasar a ser transparente para gente que te conoce y saber que hasta hace poco, como quien dice, el alcohol era un tema tabú en mi vida. Pero bueno tiempo al tiempo, soy algo cabezota así que todavía no me he dado por vencida.

Mi vida va bien, tirando como siempre. Septiembre se me hizo algo eterno, supongo que es por que es el primer año que no tengo una fecha tope pues no tengo en mente el empezar la universidad, ni máster, ni nada parecido. Este año quiero enfocar mi vida académica a mi asignatura pendiente, el ingles. Siempre he intentado estudiarlo por mi misma, aunque reconozco que al no sentirlo como una “obligación” se hace difícil seguir una rutina diaria. Llevo bastante tiempo queriendo apuntarme a clases, el tema del dinero siempre me tiraba hacia atrás y al final acababa no apuntándome. El año pasado no quise sobrecargarme que con el máster, el trabajo y lo de casa ya era suficiente, pero este año creo que ya es el momento. Económicamente puedo permitírmelo y no veo mejor forma de gastarme el dinero que en mi propia formación. Hasta Enero/Febrero no empezaré así que si alguno sabe de alguna academia que no me pille muy lejos y con varios horarios a elegir, soy todo oídos.
En casa las cosas siguen como siempre, hoy bien, mañana mal. Es la historia interminable… últimamente las cosas están sucediendo de forma distinta a como lo venían haciendo hasta el momento, cosas que, aunque en esta situación,me alegran pero eso ya lo contare mas detenidamente en otra entrada.
¿Qué mas? ¿qué mas? Creo que no me dejo nada de lo que quería contar. En verdad con estaba entrada lo que buscaba era ponerme al día y justificar, de alguna manera, el que no escriba tan asiduamente y de manera más personal. Necesito tiempo y soltarme, esto es todo un reto.

20 respuestas sobre el alcoholismo

Ricardo González Menéndez

Aquí os dejo otro artículo que publicó el día 20 de septiembre el Diario Granma. En él el experto en adicciones, Ricardo González Menéndez, responde a veinte preguntas acerca del alcoholismo. 

El Doctor en Ciencias Ricardo González Menéndez, reconocido nacional e internacionalmente como un experto en adicciones, es Profesor Titular de Psiquiatría de la Facultad de Ciencias Médicas Enrique Cabrera y Consultante del Servicio de Adicciones del Hospital Psiquiátrico de La Habana Doctor Eduardo B. Ordaz. También es Académico de Mérito y presidente de la Comisión Nacional de Ética Médica.

Ricardo González Menéndez

1. ¿Qué es el alcoholismo?

Es una enfermedad crónica —aunque rehabilitable— y la más frecuente y dañina de todas las drogadicciones conocidas, pues los comportamientos bajo la influencia del alcohol, tanto en pacientes alcohólicos como en quienes lo consumen en forma no social, alcanzan como problema de salud mundial igual rango que el cáncer y las enfermedades cardiovasculares, principales causas de muerte.

2. ¿Es también un vicio?

No, es una enfermedad, incluida en todas las clasificaciones internacionales y ajena al vicio, la inmoralidad o a las tendencias delictivas, ya que hasta el mejor de los seres humanos corre el riesgo de padecerla pues no respeta edad, sexo, color de la piel, escolaridad, estado civil, procedencia cultural, desarrollo político-ideológico ni creencias religiosas.

3. ¿Es un problema social, y también de salud en Cuba?

En las últimas dos décadas ha alcanzado ambas categorías.

4. ¿Qué consumo, y de qué bebidas, podría considerarse lo normal?

Lo normal es que el alcohol no se incorpore al estilo de vida, evitar a toda costa la embriaguez, no pasar de uno a dos tragos por ocasión de consumo, ni alcanzar los fines de semana el catastrófico consumo en bingo (cinco o más tragos en el hombre y cuatro o más tragos en la mujer por sesión de consumo). Es decir, lo normal o social es un consumo que no supere las normas culturales y que no dañe al consumidor ni a quienes le circundan, ni afecte su economía ni su libertad para decidir cuándo y hasta cuánto debe beber.

5. ¿En qué momento se puede considerar que una persona es alcohólica?

Cuando el alcohol “se impone” en el estilo de vida, se violan las normas sociales de consumo, se determinan daños biológicos, psicológicos o sociales; se pierde la libertad de decidir y se mantiene el consumo pese a daños evidentes o intentos personales por dejarlo. También cuando familiares y amigos advierten que a “mano limpia” se ha perdido la pelea y se necesita ayuda médica.

6. ¿Es una adicción “aprendida” o existe alguna predisposición genética o de otro orden que contribuya a convertirnos en alcohólicos?

Nadie nace alcohólico ni con propensión a beber. Eso “se aprende”. La herencia sí puede aumentar la vulnerabilidad ante los efectos del alcohol y acelerar la instalación del alcoholismo o contribuir a la aparición de otras enfermedades que predispongan al consumo, como la depresión o la ansiedad, y entonces se habla de herencia indirecta.

7. ¿Se conocen los mecanismos por los cuales se desarrolla esta dependencia?

Como telón de fondo imitación, búsqueda de aceptación, repetición, excesos o intentos fallidos de enfrentar el estrés o divertirse. Hay también mecanismos cerebrales que contribuyen a ello.

8. Situados literalmente en el borde de ese abismo (convertirnos en alcohólicos), ¿es consciente la persona de la situación en que se encuentra?

Desde que se pasa de bebedor social a bebedor de riesgo (excesos y embriaguez cada vez más intensos y frecuentes) se reciben muchos consejos, pero el mecanismo de negación hace que no sean aceptados, aunque cuando empiezan las lagunas de memoria y se aprecia que el alcohol “va tomando las riendas”, pero sobre todo cuando fallan los intentos por controlarse “a mano limpia” (sin las “armas” del tratamiento), se va instalando la conciencia de que hay un problema y debe buscarse ayuda.

9. ¿Qué daños fundamentales a la salud, avalados científicamente, origina esta dependencia a corto y más largo plazos?

Los daños corporales (cirrosis, infartos cardíacos y cerebrales, delírium tremens, afectación renal y sexual) se suman a los psicológicos sociales y espirituales (insensibilidad humana transitoria). El uso no social de alcohol se vincula a 60 enfermedades, y en nuestro continente dicho consumo es el primero de los 26 factores de riesgo para enfermar que valora la Organización Panamericana de la Salud. Luego es más peligroso que el fumar, la hipertensión arterial, el colesterol malo alto, la obesidad, entre otros.

10. ¿Es mito o realidad que un consumo moderado mejora el funcionamiento del corazón?

Es ciencia constituida, pero la cantidad para lograr efectos positivos es de un cuarto de copa de vino tinto una vez al día, siempre que no sea un menor de 18 años, un paciente alcohólico o epiléptico o una gestante, que no deben tomar ni una gota. Claro que, salvo las excepciones señaladas, quien beba más de esa cantidad en forma moderada no tendrá daños, pero ya no tendrá efectos positivos.

11. ¿Y en cuanto a que contribuye a incrementar la actividad sexual en el hombre?

Hace más de 400 años que William Shakespeare en su tragedia Macbeth escribió: “El alcohol provoca el deseo, pero afecta la ejecución”. No es por gusto que la primera pregunta de un sexólogo ante un “fracaso sexual” es: ¿había usted ingerido bebidas alcohólicas? A largo plazo se requerirá de la rehabilitación para recuperar el vigor sexual.

12. ¿El consumo de alcohol está contraindicado cuando estamos tomando algún tipo de medicamento?

El alcohol, el tabaco y otras drogas con frecuencia reducen el efecto de muchos medicamentos y en algunos casos pueden determinar reacciones graves, como ocurre con antibióticos sulfas y fármacos antidiabéticos. Lo más recomendable es consultar al médico para evitar problemas.

13. ¿Y durante el embarazo, la lactancia¼ ?

Hay un llamado muy emotivo y correcto de científicos de habla inglesa a las madres en esas condiciones: “Por el bienestar de su bebé no pruebe ni una gota de alcohol”. Es peor que el tabaco, que ya es decir. Los riesgos son incalculables y para toda la vida. Es igual a la ruleta rusa. Si lo sabe, no lo haga, por favor.

14. ¿Hay servicios asistenciales y especialistas encargados de ofrecer atención a estos pacientes?

Nuestro sistema de Salud Pública sigue un programa promocional de salud, preventivo y rehabilitatorio totalmente gratuito y en constante desarrollo, cuyas primeras vías de contacto son el médico y la enfermera de la familia, el policlínico y el centro comunitario de salud mental, que asumen la orientación y terapia integral de los pacientes con el respaldo, según la evolución, de servicios hospitalarios y centros especializados, y después están los grupos de autoayuda GAMA, del Ministerio de Salud Pública, y otros igualmente prestigiosos y valiosos como Alcohólicos Anónimos.

15. ¿Qué síntomas podrían darnos una alerta de que estamos marchando rumbo a la adicción?

En efecto, se trata de un proceso en el que el consumo de alcohol deja de ser social y tanto los excesos como la relevancia del tóxico van ganando preeminencia en el estilo de vida. Se piensa en una salida y surge la preocupación por garantizar el suministro de alcohol. Los familiares y amigos comienzan a alertar, cada vez se requiere más cantidad de bebida y la economía empieza a dañarse; molestan los señalamientos y comienza algún grado de culpa, hay resacas intensas y se fracasa en algún intento (desarmado) de suprimir el consumo.

16. ¿En qué consiste el tratamiento?

La esencia es un estudio clínico integral, vitaminoterapia, la psicoterapia de grupo, orientación familiar y el seguimiento en grupos de autoayuda.

17. ¿Es curable el alcoholismo?

Es rehabilitable, pues de regresar al consumo la recaída es inevitable, como ocurrió con dos pacientes nuestros luego de 22 y 23 años de abstinencia total. La explicación está en la huella o memoria celular de ser un adicto que queda impresa en el ADN hasta 10 mil años después de fallecer. Pero bien entendido que la rehabilitación resuelve para siempre los problemas y cada vez es el rehabilitado mejor persona hasta llegar a ser un ciudadano ejemplar.

18. ¿Concluido el tratamiento los pacientes no pueden volver a beber siquiera moderadamente?

¡Jamás! Y en ninguna cantidad de alcohol ni droga sustituta que transforme la conducta.

19. ¿Cómo ayudar a un familiar o amigo que sufra de esta adicción?

Persuadirlo en momentos de sobriedad para que reciba ayuda médica y no olvidar el pensamiento persa de “quiéreme cuando menos lo merezco porque es cuando más lo necesito”.

20. ¿Qué comentario final nos dejaría?

En 40 años he atendido en total a unos 4 mil pacientes alcohólicos o con otras adicciones procedentes de diversos países, provincias y municipios y solo recuerdo a tres que desafortunadamente habían nacido para revolcarse en el estiércol por su mala calidad humana. Los restantes han sido iguales o mucho mejores que yo, y cuando se rehabilitan se convierten en personas respetables y muchas veces admirables por sus condiciones humanas.

Fuente: Diario Granma

Félix González: “La palabra vicio hay que erradicarla de los problemas de adicciones”

Aquí os dejo un artículo de la intervención del psiquiatra Félix González en Radio San Borondón. Lo cuelgo pues me ha recordado al tema del que hablaba en la anterior entrada, y me ha parecido interesante compartirlo aquí.

El prestigioso psiquiatra palmero, Félix González, reflexionó en Radio San Borondón sobre las nuevas perspectivas que se abren en materia de adicciones, como por ejemplo el alcoholismo y llamó la atención sobre la aceptación social que hay con el alcohol, como prueba el hecho de que en toda reunión social o familiar, festejos y celebraciones, siempre están de por medio las bebidas alcohólicas. González indica que hay cierta creencia extendida en la sociedad de que aquellos que tienen problemas de alcoholismo, lo pueden controlar cuando quieran solo con poner voluntad, control que realmente no existe como prueba el hecho de que las personas que sufren esta enfermedad fracasan en un altísimo porcentaje cuando intentan dejar la adicción.Por tanto, hablamos de un alto porcentaje de fracaso a la hora de tratar de abandonar el alcoholismo, fracaso extensible a médicos y terapeutas cuando tratan de ayudar a los afectados desde ciertos enfoques que tienen que ver más apelar a la voluntad del individuo que a tratar de comprender este problema como una enfermedad. Hablamos de un enfoque que no es nuevo, pero que sí ha tardado en calar en la comunidad asistencial relacionada con el mundo de las adicciones, explicó el psiquiatra, quien indica que no cabe otra consideración sino como enfermedad, no solo la relación patológica con el alcohol, sino con las adicciones en general.Afirma en este sentido que tenemos que erradicar la palabra vicio, tan extendida en la sociedad, porque los problemas relacionados con adicciones, como el alcoholismo, son una enfermedad. Otro dato a tener en cuenta sobre este problema es que aunque cueste creerlo “no es adicto el que quiere, sino el que puede”, ya que debemos ser conscientes de que hay personas que entran en contacto con el alcohol, con el tabaco o con las droga y no se enganchan, pero hay una minoría amplia de la sociedad, estipulada en torno al 10-15% que caen en la adicción, por lo que podemos establecer que de cada 10 personas, una o dos tienen problemas con las adicciones. Félix González sostiene que se trata de una especie de enfermedad orgánica que como tal el paciente que la padece necesita ayuda para tratarla. “Las personas afectadas por una adicción necesitan que alguien les abra los ojos para que se trate de la enfermedad”. A modo de ejemplo, indica que a una persona que padece de diabetes no se le dice nunca que debe procurar que no se le baje el azúcar, como igualmente ocurre con una persona que padece una pulmonía no se le dice nunca que no debe toser, sino que a ambos enfermos se les lleva al médico para que les traten, “pues con el alcohol o cualquier otra adicción pasa lo mismo” dijo.En este sentido, afirmó que todas las patologías que tienen que ver con las adicciones, del tipo que sean (alcoholismo, tabaquismo, drogadicciones o incluso el juego) están directamente relacionadas con estímulos altamente gratificantes para la persona. Al respecto, explica que hay personas que toman contacto con el alcohol o una droga y la vivencia de alivio que sienten es tan intensa que hace que no puedan prescindir de esas sustancias en su vida, lo que ocurre es que la mayoría de las personas no experimentan tal vivencia, porque les sientan mal, lo que conlleva a que no se hagan adictas.“Tenemos que ser comprensibles con las personas afectadas, teniendo en cuenta que se trata de una enfermedad cerebral, que no tiene nada que ver con la familia, ni con conflictos, ni con el estrés, aunque también es verdad que con estas condiciones sociales adversas aumentan los consumos de estupefacientes y alcohol en los ya adictos, pero es bastante dudoso que este tipo de conflicto haga crecer las adicciones en la sociedad” afirmó Félix González.

Pasado y Presente

Dicen que cuanto más mayor eres más rápido te parece que pasa el tiempo, y la verdad es que no podría estar más de acuerdo con esa afirmación. Los últimos años se me han pasado volando, y ya si me pongo a pensar en el pasado ni os cuento…
El otro día abrí uno de los diarios que escribí siendo pequeña con la intención de buscar algo de lo que escribir en el blog, normalmente reconozco de manera fácil las entradas en las que hablo sobre alcohol o problemas relacionados con él, por lo que no me preocupo en leer más y voy directamente al grano. Pero el otro día, no sé por qué, me pare a leer de manera mas tranquila mi antiguo diario.

Fue realmente curioso pararme a leer a mi yo de hace diez años. Aquella Aitana ahora es una completa desconocida para mi, compartimos tan pocas cosas que si no fuera por que recuerdo muchas de ellas creería que no lo había escrito yo.
Prioridades, valores, forma en que enfrentar los problemas… y un largo etcétera que ha cambiado tanto en tan pocos años que asusta pensar en dentro de unos pocos más.

Siempre que hago limpieza a fondo de la habitación me planteo deshacerme de esos cuadernos que usaba a modo de diario, es verdad que me río mucho recordando lo petarda que era por aquellos tiempos, pero también es verdad que hay veces en que se me encoge el alma al leer a esa niña de trece años plantearse cosas que no debería o hacerse preguntas que aún, a día de hoy, no han obtenido ninguna respuesta. Por mucho que algunas veces lo dude sé que esos cuadernos seguirán en mis manos, quién sabe quizá en unos años pueda seguir riéndome de lo petarda que era, y por qué no también de todo lo demás.

A %d blogueros les gusta esto: