Félix González: “La palabra vicio hay que erradicarla de los problemas de adicciones”

Aquí os dejo un artículo de la intervención del psiquiatra Félix González en Radio San Borondón. Lo cuelgo pues me ha recordado al tema del que hablaba en la anterior entrada, y me ha parecido interesante compartirlo aquí.

El prestigioso psiquiatra palmero, Félix González, reflexionó en Radio San Borondón sobre las nuevas perspectivas que se abren en materia de adicciones, como por ejemplo el alcoholismo y llamó la atención sobre la aceptación social que hay con el alcohol, como prueba el hecho de que en toda reunión social o familiar, festejos y celebraciones, siempre están de por medio las bebidas alcohólicas. González indica que hay cierta creencia extendida en la sociedad de que aquellos que tienen problemas de alcoholismo, lo pueden controlar cuando quieran solo con poner voluntad, control que realmente no existe como prueba el hecho de que las personas que sufren esta enfermedad fracasan en un altísimo porcentaje cuando intentan dejar la adicción.Por tanto, hablamos de un alto porcentaje de fracaso a la hora de tratar de abandonar el alcoholismo, fracaso extensible a médicos y terapeutas cuando tratan de ayudar a los afectados desde ciertos enfoques que tienen que ver más apelar a la voluntad del individuo que a tratar de comprender este problema como una enfermedad. Hablamos de un enfoque que no es nuevo, pero que sí ha tardado en calar en la comunidad asistencial relacionada con el mundo de las adicciones, explicó el psiquiatra, quien indica que no cabe otra consideración sino como enfermedad, no solo la relación patológica con el alcohol, sino con las adicciones en general.Afirma en este sentido que tenemos que erradicar la palabra vicio, tan extendida en la sociedad, porque los problemas relacionados con adicciones, como el alcoholismo, son una enfermedad. Otro dato a tener en cuenta sobre este problema es que aunque cueste creerlo “no es adicto el que quiere, sino el que puede”, ya que debemos ser conscientes de que hay personas que entran en contacto con el alcohol, con el tabaco o con las droga y no se enganchan, pero hay una minoría amplia de la sociedad, estipulada en torno al 10-15% que caen en la adicción, por lo que podemos establecer que de cada 10 personas, una o dos tienen problemas con las adicciones. Félix González sostiene que se trata de una especie de enfermedad orgánica que como tal el paciente que la padece necesita ayuda para tratarla. “Las personas afectadas por una adicción necesitan que alguien les abra los ojos para que se trate de la enfermedad”. A modo de ejemplo, indica que a una persona que padece de diabetes no se le dice nunca que debe procurar que no se le baje el azúcar, como igualmente ocurre con una persona que padece una pulmonía no se le dice nunca que no debe toser, sino que a ambos enfermos se les lleva al médico para que les traten, “pues con el alcohol o cualquier otra adicción pasa lo mismo” dijo.En este sentido, afirmó que todas las patologías que tienen que ver con las adicciones, del tipo que sean (alcoholismo, tabaquismo, drogadicciones o incluso el juego) están directamente relacionadas con estímulos altamente gratificantes para la persona. Al respecto, explica que hay personas que toman contacto con el alcohol o una droga y la vivencia de alivio que sienten es tan intensa que hace que no puedan prescindir de esas sustancias en su vida, lo que ocurre es que la mayoría de las personas no experimentan tal vivencia, porque les sientan mal, lo que conlleva a que no se hagan adictas.“Tenemos que ser comprensibles con las personas afectadas, teniendo en cuenta que se trata de una enfermedad cerebral, que no tiene nada que ver con la familia, ni con conflictos, ni con el estrés, aunque también es verdad que con estas condiciones sociales adversas aumentan los consumos de estupefacientes y alcohol en los ya adictos, pero es bastante dudoso que este tipo de conflicto haga crecer las adicciones en la sociedad” afirmó Félix González.

Pasado y Presente

Dicen que cuanto más mayor eres más rápido te parece que pasa el tiempo, y la verdad es que no podría estar más de acuerdo con esa afirmación. Los últimos años se me han pasado volando, y ya si me pongo a pensar en el pasado ni os cuento…
El otro día abrí uno de los diarios que escribí siendo pequeña con la intención de buscar algo de lo que escribir en el blog, normalmente reconozco de manera fácil las entradas en las que hablo sobre alcohol o problemas relacionados con él, por lo que no me preocupo en leer más y voy directamente al grano. Pero el otro día, no sé por qué, me pare a leer de manera mas tranquila mi antiguo diario.

Fue realmente curioso pararme a leer a mi yo de hace diez años. Aquella Aitana ahora es una completa desconocida para mi, compartimos tan pocas cosas que si no fuera por que recuerdo muchas de ellas creería que no lo había escrito yo.
Prioridades, valores, forma en que enfrentar los problemas… y un largo etcétera que ha cambiado tanto en tan pocos años que asusta pensar en dentro de unos pocos más.

Siempre que hago limpieza a fondo de la habitación me planteo deshacerme de esos cuadernos que usaba a modo de diario, es verdad que me río mucho recordando lo petarda que era por aquellos tiempos, pero también es verdad que hay veces en que se me encoge el alma al leer a esa niña de trece años plantearse cosas que no debería o hacerse preguntas que aún, a día de hoy, no han obtenido ninguna respuesta. Por mucho que algunas veces lo dude sé que esos cuadernos seguirán en mis manos, quién sabe quizá en unos años pueda seguir riéndome de lo petarda que era, y por qué no también de todo lo demás.

¿El alcoholismo es una enfermedad?

El otro día cuando buscaba información para escribir la entrada en la que contaba las declaraciones que había hecho Mike Tyson acerca de su adicción a las drogas y al alcohol, en una de las páginas que consulte, me encontré con el siguiente comentario:

"El alcoholismo no es una enfermedad...."

 

Me pareció interesante hacerle una captura de pantalla y hablar acerca de ello en el blog ya que creo que, a día de hoy, aún es un pensamiento bastante generalizado.

Para el que no lo sepa, en 1948 la Organización Mundial de la Salud reconoció el alcoholismo como una enfermedad y la incluyó en la Clasificación Internacional de Enfermedades, pasando a definirla como la ingesta diaria de alcohol mayor de 50 gramos en la mujer y 70 gramos en el hombre.

La verdad es que es bastante común que el alcoholismo sea considerado un vicio. Yo misma, antes de leer y estudiar algo sobre el tema, creía que la persona alcohólica bebía por que quería, por que le gustaba y se divertía bebiendo, pero por desgracia no es así. El alcoholismo implica una dependencia a una sustancia, al igual que la drogadicción o incluso el tabaquismo, son enfermedades crónicas que provocan que el cuerpo de la persona sienta un “deseo” de consumir esa sustancia y la crea necesaria para vivir.

Como persona que padece de cerca esta enfermedad y como trabajadora social, creo que es necesario saber de que estamos hablando antes de pararnos a hacerlo. Cuando leo o escucho comentarios de este estilo no puedo evitar pensar que debido a ellos el alcoholismo o la drogadicción siguen siendo enfermedades estigmatizadas que hacen que tanto enfermos como familia vivan la enfermedad en silencio sintiendo vergüenza de ella.

Personalmente me costo una barbaridad romper esa barrera, me moría de vergüenza de solo pensar en contarle a alguien lo que ocurría en casa. Pero el tiempo me ha hecho darme cuenta de que no hay que sentir vergüenza, no hay que sentirse culpable y no hay que temer el que otros conozcan la situación, al revés, hasta puede ser beneficioso que lo sepan.

“No he bebido ni tomado drogas en seis días, y eso para mí es un milagro”

El ex campeón de boxeo Mike Tyson  ha hablado públicamente de la situación que atraviesa debido al consumo de drogas y alcohol.

El ex púgil de 47 años ha reconocido no atravesar su mejor momento y encontrarse en peligro de muerte si no consigue mantenerte sobrio. “Quiero vivir mi vida estando sobrio. No quiero morir. Estoy a punto de morir a causa de mi alcoholismo”, “A veces soy un mal tío. He hecho muchas cosas malas, y quiero que me perdonen. Espero que la gente lo haga. Quiero cambiar mi vida, ahora quiero vivir de otra forma”, son alguna de las declaraciones que hizo en el programa Friday Night Fights, de la ESPN.

En la entrevista también afirmaba llevar varios días sobrios y se mostraba deseoso de no volver a hacerlo nunca más,  “Llevo seis días sin beber ni tomar drogas; para mí eso es un milagro”, “No voy a volver a hacerlo nunca más”.

Desde aquí espero que esta vez luche con todas sus fuerzas y logre salir victorioso de este  ring.

 

Cuando decidí pedir ayuda psicológica

Cuando tenía aproximadamente 18 años mi vida pareció hacer “boom”, quizá exagere pero creerme que para mi fue así. Todo en lo que creía, todo lo que había construido durante años pareció romperse en mil pedacitos en un abrir y cerrar de ojos. Fueron momentos extraños, sentía que no encajaba en ningún lugar y me sentía juzgada por todas partes. Recuerdo que sentía mucha rabia, de repente todo el mundo parecía sentirse con libertad absoluta para opinar sobre temas que conocían y que hasta entonces nunca habían nombrado. Supongo que en mi forma de vivir la situación también influyo la edad, tenía 18 años, y no sé puede pedir a alguien de 18 años que actué de manera adulta y no sienta que pierde la cabeza ante todo lo que ocurrió.

La verdad es que no recuerdo muy bien cuando tiempo me duro todos estos sentimientos pero si recuerdo cuando comencé a salir de ellos. Por iniciativa de un familiar acudí a Servicios Sociales buscando ayuda. Es verdad que en un primer momento no me hacía mucha gracia la idea pero me deje llevar, si yo misma no estaba consiguiendo sentirme mejor quizá alguien si me ayudase a conseguirlo.

Así es como conocí a la que ahora va a pasar a llamarse María. María es psicóloga especializada en terapia familiar que trabaja para la Comunidad de Madrid. El primer día que la conocí fue algo duro, hasta entonces me costaba muchísimo sinceramente con la gente, creo que solo lo había hecho con dos o tres personas, así que  imaginaos tener que hacerlo delante de una a la que no conoces de nada. Llegué, me senté y comenzamos a hablar. Si soy sincera creo que esos cuarenta y cinco minutos fueron unos de los más largos de toda mi vida. Esa primera sesión consistió en que ella preguntaba y yo respondía, no me sentía muy cómoda contándole como era mi vida a una completa desconocida.

Después de la primera sesión llego la segunda, y la tercera y luego la cuarta…, y al final acabe cogiendo confianza en ella. La verdad es que cada día que iba a verla salía totalmente destrozada, supongo que es lo que tiene remover en tu pasado y confesar tu presente pero poco a poco fui saliendo de allí sintiéndome mejor.

Estuve yendo a verla dos años, no fueron muy fáciles. Recuerdo que al año pensaba darme el alta pero mi vida tuvo otro enorme punto de inflexión, bueno se pueden decir que dos en muy poco tiempo, por lo que casi volvimos a empezar y estuve viéndola un año más. La verdad es que antes era anti psicólogos, creía que era una comedura de coco y que no servía para nada pero después de estar dos años acudiendo a uno puedo aseguraros que ir a verla ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Me ayudo a ver las cosas desde otra perspectiva y a enfrentarme a los problemas con mayor madurez.

El ultimo día que la vi me dijo que ojala no volviera a verme y sinceramente que así sea, pero si vuelvo a sentir que mi vida se desmorona y no me veo capaz de coger al toro por los cuernos sé que volvería a pedir ayuda. Creo que la ayuda de un tercero objetivo en situaciones así es más que recomendable para no acabar perdiendo la cabeza.

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