Mi madre bebe a escondidas

En artículos y/o noticias en que se relaciona el alcoholismo con el sexo de la persona alcohólica se apunta a que los hombres son más dados a consumir el alcohol de manera pública mientras que las mujeres tienden más a hacerlo de manera privada e íntima. Mi madre es una de esas mujeres. Lo hace de manera tan tan intima que lo hace a escondidas.

Hace unos años era distinto, el alcohol era visto como algo normal en nuestra vida así que no tenía que esconderse para beber, podía beber en casa o en la calle cuando salíamos a comer, cenar o a tomar algo. Cuando empezamos a darnos cuenta de que algo cambiaba cuando mama bebía (hablo en plural pues incluyo también a mi hermana) comenzamos a intentar evitar que esto ocurriera,  vaciábamos las latas de cerveza y de vino o las escondíamos para luego bajar a tirarlas a la basura. Hace ya tiempo me di cuenta de que esto era absurdo, por mucho que le vaciáramos o le tiráramos el alcohol mi madre seguía bebiendo, lo único que tenía que hacer era bajar y comprar más así que no conseguíamos nada haciendo eso, encima nos llevábamos una bronca cuando se daba cuenta o nos pillaba haciéndolo…

Ya he dicho que era normal que en casa hubiera alcohol o mi madre bebiera cuando salimos a tomar algo, pero hubo un momento en que esta “normalidad” cambio. Fue después de que su pareja dejara de beber tras un ingreso hospitalario a causa de ello. Si, él también bebía. No sé si le podría considerar o no alcohólico porque es verdad que él parecía no tener tanta dependencia como tenía y tiene mi madre pero yo no soy psiquiatra así que aunque crea que si lo es, y lo era (porque aunque no se beba se sigue siendo alcohólico) no soy una persona cualificada para afirmarlo. A raíz de aquí no sé si porque su pareja comenzó a ser consciente del problema de mi madre o egoístamente para no sentirse tentado, pero desde que él dejo de beber las cosas en casa respecto al alcohol cambiaron de manera radical. Si antes se concebía que en la nevera hubiera cerveza a partir de ese momento ya no. Mi madre seguía bebiendo fuera de casa y dentro de casa también, pero a partir de ahí comenzó a hacerlo a escondidas.

Desde entonces no es raro que aparezcan latas de cerveza o bricks de vino en un armario, debajo de un mueble, detrás de la televisión…etc. No sé si ella se cree que bebiendo a escondidas no nos damos cuenta de que lo hace pero creedme que solo hace falta mirarla a la cara para saber si ha bebido o no, aunque haya bebido poco.

… Continuará.

 

Mala/Buena suerte

Como ya decía en la entrada anterior, durante la semana pasada no tuve ni mucho tiempo ni muchas ganas de escribir, fue una semana algo complicada.

Para quien no lo sepa ya a la pareja de mi madre han tenido que amputarle un dedo. La historia así resumida suena como muy dramática pero en verdad ha tenido la suerte de su vida.

El accidente ocurrió mientras trabajaba, estaba cortando algo con una radial cuando se le enganchó el guante y blablabla (me ahorro detalles que ni yo misma he querido saber). Imaginaos lo que vino después, hospital, confusión y una tarde de esas en las que no haces nada más que esperar. Por suerte, los otros dos dedos que también habían sido tocados por la radial no necesitaron más que unos puntos. Al ser muñón poco había que hacer así que después de operarle y esperar a que se bajara la anestesia lo mandaron para casa.
Lleva ya más de una semana sin un dedo y la verdad es que esta mejor de lo que me imaginaba. No sé, me imagino que me hubiera pasado a mi y conociéndome habrían sido lloros y más lloros durante al menos un mes, al final acabaría asumiéndolo por que no me quedaría otra pero él parece que se lo ha tomado con bastante optimismo. Hay ciertos comentarios que le delatan pero se lo ha tomado mejor de lo que podría imaginar. Y yo me alegro mucho, ya algo difícil hace mi madre cualquier situación como para que encima él estuviese hundido por lo que le ha ocurrido.

Sábado de voluntariado en el Parque Europa

Quería haber publicado esta entrada durante la semana pero entre una cosa y la otra no he tenido ni mucho tiempo ni muchas ganas de escribir. Dicen que lo bueno se hace esperar así que aquí esta :p.

El sábado pasado volvimos a tener voluntariado. La idea inicial era llevar a los niños a un parque de tirolinas en que ya hemos estado alguna vez y les encanta, pero al final el plan cambio y sin duda alguna fue para mejor 🙂
Junto con los chavales más grandes y los educadores del centro de acogida pusimos rumbo a Torrejón de Ardoz el sábado a primera hora de la mañana, más concretamente al Parque Europa. Fue un viaje tranquilo. Como suele pasar siempre que se viaja en autobús los más pequeños iban sentados delante con los educadores cantando canciones y jugando a juegos; los tranquilitos o los que van un poquito a su bola, se sentaron solos en la parte de en medio; y los mas mayores y/o mas gamberros, iban sentados en la parte del fondo hablando de películas, escuchando música, quejándose por que no les gustaba el plan, haciéndose mil y una foto…etc. Después de esto ya os podéis imaginar donde iba yo sentada ¿verdad?. ¡Bingo! La verdad es que lo disfrute, echaba mucho de menos a alguno de ellos y me reí un montón con alguna de las conversaciones que tenían tde adolescentes con las hormonas algo alteradas.

Llegamos, comprobamos que nadie se olvidará nada en el autocar y ¡al lio!. Durante todo el día nos hizo un tiempo increíble. Los niños (y los no tan niños) se tiraron cuesta abajo rodando en la hierba, jugaron en un parque de toboganes, algunos montaron en mini carts, otros en un tren, otros en mini tiovivos, los más mayores se lanzaron por una tirolina, y mientras  los demás disfrutabamos de las barcas del lago.

Todos nos lo pasamos muy bien y, exceptuando algún pequeño incidente, los niños se portaron de lujo.

Me encanto saber que a una de las niñas dejaremos de verla dentro de poquito por que ya tiene familia de acogida asignada, espero que todo le vaya muy muy bien :). Y también me encanto saber, gracias a su hermana, que una de las niñas que sacabamos el año pasado y ya esta con una familia de acogida, se acuerda de mi. Se me pusieron los pelos de punta cuando me entere. Es increíble la sensación de saber que puedes marcar, aunque sea muy poquito, en alguno de estos niños.

Para quien no conozca el parque aquí os dejo unas fotos para animaros a que lo visiteis.

Lago del Parque Europa
Lago
Puerta de Alcalá del Parque Europa
Puerta de Alcalá del Parque Europa
Torre Eiffel del Parque Europa
Torre Eiffel del Parque Europa
Yo en la tirolina
Yo en la tirolina
Niños caminando
Niños caminando

Uno de esos días…

….en que me entran ganas de gritarle a mi madre que narices hace con su vida.

…en que me muero de ganas de decirla y preguntarla que si realmente cree que merece la pena.

… en que me planteo seriamente si lo suyo es una enfermedad o ha pasado a ser dejadez.

… en que me arrepiento de ayudarla y estar ahí.

… en que siento la rabia corriendo por mi cuerpo.

…en que creo que ningún esfuerzo merece la pena.

… en que no dejo de pensar en como serían las cosas si todo hubiera sido diferente.

… en que no dejo de pensar en como seria yo si todo hubiera sido diferente.

… en que me martirizo por no ser más egoísta.

… en que respiro y cuento hasta diez, o incluso hasta veinte.

… en que doy gracias por haber aprendido a pasar estos días sin que ello suponga tener mañana cara de sapo.

Diario de una dependienta: Prólogo

Como ya contaba en mi presentación soy trabajadora social y mediadora, pero la situación actual en donde cada vez hay mayores recortes en lo social hace algo difícil que pueda ejercer para lo que realmente me gusta y tengo vocación. Con deciros que en casi dos años no he tenido la oportunidad de hacer ni una entrevista creo que lo digo todo. A pesar de que las cosas están difíciles en todas partes, hace un año y pico comencé a trabajar de dependienta en una tienda dedicada a la venta de té, café y artículos relacionados con el tema. No es el trabajo de mi vida pero la verdad es que no me puedo quejar. La tienda es pequeñita, acogedora, y esta ubicada en una calle conocida del centro de Madrid.
Hasta entonces no había trabajado nunca de dependienta, si de trabajadora social y de mediadora los meses que duraron mis prácticas, de niñera, de profesora particular y hasta he hecho mis pinitos en el mundo de la hostelería trabajando en un bar durante los meses de verano pero nunca antes me había puesto detrás de un mostrador.
Como ya he dicho la tienda no es muy grande por lo que allí solo trabajamos dos personas (se podría decir que tres, o en los últimos meses incluso que cuatro 🙂 ) pero en el día a día somos dos, mi jefe (de ahora en adelante me voy a referir a él como Jefe) y yo.
Los que trabajen de cara al publico ya sabrán de que hablo, para los que no creerme que es todo un reto. Te obliga a no tener días malos o al menos aparentar que no los tienes, a sonreír y ser amable ante casi todo tipo de situaciones,y a tener mucha pero que mucha paciencia. Pero como todo también tiene sus buenos momentos, algunos incluso algo surrealistas y que te hacen acabar escribiendo en tu blog sobre ellos.

Clientes que te cuentan lo bien que les funciona el intestino (dicho de manera fina), clientas que tras indagar si tienes o no pareja quieren que anote el teléfono de su nieto para que no se me pase el arroz, clientes pesados no sino lo siguiente que te dan magdalenas para merendar, o por ejemplo clientes que le piden a Jefe que me de vacaciones por que sufre al verme tan blanquita. Contado de manera resumida no parecen tener tanta gracia pero creerme que alguna de estas cosas nos han amenizado más de un día de trabajo.

Con esta entrada dejo inaugurada la nueva etiqueta “Diario de una dependienta”. Por que aparte de ser hija de una persona alcohólica también soy una chica normal de veintitantos años.

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