En todo el tiempo que llevo con el blog creo que esta es la entrada que más difícil me ha resultado escribir, no sabría explicaos el porqué pero es hablar o pensar en el tema y se me hace un enorme nudo en la garganta. Como me decía una amiga el otro día, quizá sea por que las consecuencias físicas que acarrea cualquier enfermedad siempre son más impactantes que las consecuencias psicológicas, y creo que lleva toda la razón.

Mi madre tiene cirrosis, se lo diagnosticaron el año pasado en uno de sus ingresos hospitalarios. Si conocéis o buscáis algo de información sobre la cirrosis leeréis que entre sus síntomas se encuentra la ictericia (color amarillento de la piel y de los ojos), ascitis (acumulación de líquido en la zona del abdomen), fatiga, cansancio, vómitos, pérdida del apetito, del peso… Cuando ingresó cumplía con todos los síntomas, tenía la piel y los ojos amarillentos, tenía una tripa que parecía una embarazada a punto de dar a luz, apenas comía… He perdido la cuenta de las veces y el tiempo que ha estado ingresada en el hospital pero recuerdo que aquella fue la vez que estuvo más tiempo dentro.

Como os imaginareis todos los que estáis leyendo esta entrada y me conocéis, yo no me entere por que nadie me lo contara, siempre que mi madre esta en el hospital prohíbe a los médicos que hablen conmigo, me entere días después del ingreso cuando mi madre decidió volver a beber y su pareja se lo recriminó diciéndola que se acordara de lo que tenía.

Aunque la noticia me supuso un shock reconozco que me lo esperaba. Mi madre lleva muchos años bebiendo pero nunca había llegado a estar como estaba en ese momento.

Desde entonces la situación no ha variado mucho, supongo que su hígado cada vez esta más tocado y hace que sea más rápida la aparición de los síntomas. En cuanto bebe más de una semana seguida va cogiendo tono amarillento, del cansancio y la fatiga ni os hablo por que lo raro es ver a mi madre moviéndose y haciendo algo que no sea estar tirada en la cama o en el sofá, los vómitos son el pan de cada día cuando bebe, y la ascitis… la ascitis ya forma parte de ella, casi siempre esta con el albornoz puesto y apenas se la nota pero en cuanto se lo quita la hinchazón es más que evidente.

Siempre que me paro a hablar o a pensar en el tema me surgen muchísimas preguntas como ¿donde esta el límite? o  ¿por que el ser humano llega a autodestruirse de esta manera? …

Creo que me quedaré con las ganas de saber las respuestas pero sin duda es para reflexionar sobre ellas.

 

 

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