Categoría: Varias

Bienvenida seas rutina

Se acaban mis vacaciones de verano y la verdad es que, aún que suene raro, me alegro. Sólo ha sido una semana pero tener tanto tiempo libre para pensar estando así no me viene bien. Estas últimas semanas están siendo algo complicadas, tengo tantísimas cosas en la cabeza que soy incapaz de centrarme en una sola y acabo aturullada. A la vuelta al alcohol de mi madre se le han sumado algunas cosas más y mi cabeza es incapaz de asimilar todo. No me paran de decir que tengo que ser fuerte, y se que en el fondo lo soy pero hay veces en que me flaquean tanto las piernas que acabo por tocar el suelo.

Esta mañana he llorado como un bebé, hacia muchísimo tiempo que no lo hacia de esa manera. Lo he hecho en los brazos de quien no debía, o quizá si, pero no he podido evitarlo mi cuerpo pedía a gritos reventar. Por un momento me he vuelto a sentir pequeña de nuevo, me sentía protegida y arropada y la verdad es que es una sensación que llevaba tiempo sin experimentar, a veces tengo la impresión de que intento cuidar tanto de la gente que no me paro a dejar que me cuiden a mí. No lo creo pero si lees esto gracias, pese a todo, gracias por tus palabras y lo más importante, por estar ahí.

Mañana estreno nuevo mes (si, ya se que ya llevamos cuatro días en agosto pero cuando estoy así pierdo hasta la noción del tiempo), y espero que nuevo chip, después de estas últimas semanas lo necesito.

Bla bla bla…

Ando algo desaparecida, lo sé. No subía una entrada desde hace casi un par de semanas y ya tocaba. La verdad es que estos días no he desaparecido del todo pues me he dedicado a trastear en el blog, digo trastear por que aparte de cambiarle el formato también me lo cargue entero…  Si, menos mal que dentro de mi cabecita loca aún queda alguna neurona que me hizo hacer antes una copia de seguridad y evito que perdiera las entradas que tengo ya escritas.

Si no he escrito nada antes es por que mis ganas deben estar de vacaciones, llevo algunos días algo tontorrona y ahora mismo me cuesta una barbaridad pararme a hacer casi cualquier cosa. Es de esos momentos en que desearía poder no pensar en nada y encerrarme en una burbuja donde nadie pudiese molestarme. Por suerte, hace ya algún tiempo aprendí que cuando sentimos que las cosas nos ahogan desaparecer alguna vez es necesario pero hacerlo cada vez que nos sintamos hasta arriba es contraproducente, hay veces que cuanto más te encierres en ti mismo más dolor de cabeza acabas teniendo así que esta vez mi cuerpo pedía hacer todo lo contrario, no parar.

Sinceramente no estoy teniendo ningún problema que pueda decir que sea serio pero tengo tantas pequeñas cosas en la cabeza que al final acabo por no tener ninguna, y por lo tanto, no avanzar  (aiii odio estos días y me odio a mi en ellos).

Espero que esta semana mi cabeza me de una tregua, relajarme y disfrutar, que al final lo peor de estos días es no disfrutar de ellos.

 

 

¡Tarde en el zoo!

Oso en el zoo

Ayer fue la última salida de este curso con los niños con los que hago voluntariado, y nada mejor para decirnos adiós que pasar el día entero con ellos en el zoo 🙂

Fue un día maravilloso y muy gratificante, bueno la verdad es que siempre lo es. No sabéis lo que se siente al ver a veinte pequeñines (y no tan pequeñines) disfrutar como niños de verdad viendo a todos los animalitos y pasando un día fuera de la rutina de los centros, las visitas, las reuniones con los psicólogos y trabajadores sociales, y un largo etcétera que compone el día a día de estos niños.

Cabras en el zoo

Cuando, allá por el 2009, decidí comenzar el voluntariado no sabía en donde me estaba metiendo. Al principio pasé una época rara en que salía de estar con ellos con una sensación algo amarga que me impedía poder disfrutar al cien por cien de cada tarde con ellos, sobre todo cuando preguntaban con tristeza si ya era hora de volver a la resi. Con el paso del tiempo he ido dejando ese sentimiento aparcado y he pasado a disfrutar como una enana más de cada ratito con ellos.

Ellos aprenderán algo de mí pero lo que sí que tengo claro es que yo aprendo muchísimo de ellos.  No me gusta mucho esta forma de decirlo, pero la mayoría son casi adultos en un cuerpo pequeño, las circunstancias les hacen crecer de manera brutal y alguna vez dicen cosas que hacen que se me pongan los pelos de gallina.

Niños mirando los osos en el zoo

Sé que muchos tenían y tienen en casa situaciones similares a las que he tenido y tengo yo, pero yo he sido una privilegiada. Pese a las circunstancias nunca me ha faltado de nada, al menos materialmente hablando, y siempre, aunque alguna vez no lo viera así, he tenido una familia, bueno todos ellos también las tienen pero no pueden estar con ellas. Mi objetivo al empezar el voluntariado era ayudar a que esos niños se olvidaran por una tarde de todo lo que les rodea y se dedicasen solo a sonreír y a disfrutar. El objetivo sigue siendo el mismo pero ahora sé que yo también disfruto y sonrio aunque me llamen Casper, aunque se tiren encima mía, o aunque no paren de cantarme canciones de reggaeton 😀

Al principio de la entrada he cometido un error garrafal, y es que no es un adiós, es un ¡hasta pronto!

 

Oso en el zoo

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